17/12/2018
LAS MISIONES CRISTIANAS SEGÚN JESÚS: MATEO 4:18-20 por Peter Jones Vol.4, No.2
(Este artículo es la traducción de una exhortación dada en el Seminario Westminster, California, a los estudiantes de dicha institución.
Dios le dio a Ezequiel dos visiones: una en la que el templo estaba infestado de prácticas paganas (Capítulo 8), lo cual, obviamente, causó que el profeta tuviera gran preocupación; y otra del templo renovado y purificado (capítulos 40-48), la cual dio gran esperanza a Ezequiel. Necesitamos ambas. La iglesia militante necesita tanto un entendimiento realista de las estratagemas del diablo para tener un reconocimiento real de la lucha actual, como también una visión optimista del triunfo final de Dios para mantener nuestros ojos puestos en la meta. Las misiones han sufrido un cambio debido al avivamiento del celo misionero pagano. Este paganismo renovado es evidente en la celebración teológica de la espiritualidad en todas las expresiones religiosas del mundo, y ahora encuentra muchas ocasiones para reunir a todas las religiones del mundo. El paganismo también se manifiesta en la infiltración deliberada de las religiones paganas orientales al occidente. Este conocimiento es esencial si es que los cristianos desean tener un entendimiento realista de la situación presente. Pero necesitamos algo más que conocimiento del enemigo y sus estratagemas. A la luz de este contexto misionero actual de un mundo pagano creciente y conectado globalmente, y una oposición creciente a un cristianismo marginado, necesitamos preguntarnos cuál debe ser nuestra actitud. Y la mejor manera para hacer esto es preguntarnos ¿Qué haría Jesús?
La situación en la que Jesús se vio envuelto era humanamente catastrófica. El pueblo de Dios estaba en un caos teológico – los Saduceos quienes controlaban el destino político de Israel eran deístas; los Fariseos, que dominaban sobre la gente eran legalistas, quienes habían convertido las buenas noticias del Antiguo Testamento en un sistema de autojusticia; los paganos tenían el control hasta donde uno podía pensar; y la única esperanza, Juan el Bautista, estaba por ser ejecutado por un títere potentado pagano que pretendía ser el Rey de los Judíos. A la luz de esta situación deprimente, Jesús parece retirarse a la calma relativa de Galilea para un período necesario de descanso. Aparentemente, el programa misionero del Dios del Antiguo Testamento había llegado a una interrupción por opresión. Pero, como el original unus contra mundum, en un mundo tan oscuro como puede estar, Jesús responde a este aprieto cósmico con una declaración de misión sencilla y de unas cuantas palabras: “Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres” (Mateo 4:18-20). Encontramos tres elementos en esta declaración: Llamamiento (Venid), Conversión (En pos de mí) y Comisión (Y yo os haré pescadores de hombres). 1
Llamamiento – Imperioso y urgente
Juan está en la isla de Patmos en el día del Señor y escucha detrás de él una voz fuerte como trompeta y torrente de aguas, la voz de uno como hijo de hombre, entonces se postra a sus pies como si estuviera mu**to. Luego, Juan nos relata, “Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas, yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve mu**to; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”. Aquel que llama tiene el poder de hacer lo que debe ser hecho. Similarmente, la misión de Jesús comienza con la voz celestial del Padre retumbando desde el cielo: “Este es mi hijo amado en quien tengo complacencia”. En ese momento el Espíritu vino sobre él y es llamado para su misión. Sin menos dramatismo obvio, Jesús hace lo mismo con sus primeros discípulos. Imperiosamente glorioso, sin una pizca de vacilación, Jesús dice: “¡Venid!”. Este es el mismo llamado que Jesús hace para involucrarnos en la misión. Jesús le hace esta invitación a dos pescadores galileos, a Pedro y Andrés, tal y como nos invita a ti y a mí. ¿Escuchas esta voz como trompeta y torrente de aguas, como la invitación poderosa de Dios para ti? Este es un llamado crucial para ti, porque el llamado de Jesús es también una vocación para el ministerio. ¿Escuchas el llamamiento al ministerio y a la misión?
b. Conversión Radical
El llamamiento es urgente, pero se requiere de algo más. Se requiere de una CONVERSIÓN RADICAL. Jesús dice “Venid en pos de mí”. Esto implica una conversión como cambio de dirección. Los discípulos ya no están detrás del volante o detrás del timón. Humildemente toman su lugar detrás de Jesús. Inmediatamente dejan sus redes, dejan su barco, dejan a su padre y sin duda un negocio lucrativo, y le siguen. A menudo escuchamos de una “reconversión” en cuanto a la profesión, por ejemplo, cuando una mina cierra se le enseñan nuevas habilidades comerciables a los mineros. La semana pasada vi una calcomanía en la parte posterior de un automóvil que decía: “Mi jefe es un carpintero judío”. Esto es totalmente verdadero, pero Jesús no le estaba pidiendo a estos pescadores que se convirtieran en carpinteros. La conversión que tenía en mente era mucho más radical. Quizá ustedes eran carpinteros o pescadores, o ingenieros o abogados, y ahora son algo bastante diferente, y algunas veces te preguntas qué es lo que haces o si lo lograrás. ¿Por qué estoy reprobando en la clase de Hebreo? ¿Se equivocó Dios? ¿Estás dudando ante tal llamamiento al ministerio de tiempo completo preguntándote si algún día lograrás aprobar esa materia? Ten presente que no eres el primero en atravesar semejante conversión radical y que cuando Jesús nos llama, él se encarga del proceso de reconversión. El es un maestro maravilloso. Estos aprendices ahora toman su lugar humildemente detrás de un hombre con autoridad, no sólo sobre barcos y redes sino sobre el mismo mar – “aun el viento y el mar le obedecen”. Este es un verdadero cambio de mares, una metanoia, un cambio de mente y dirección. Esta ocupación perfectamente válida de proveer comida para la comunidad inmediatamente es abandonada por una vida de discipulado, de sumisión a otro amo, de aprendizaje de un negocio muy diferente. ¿Te has convertido en verdad? Me refiero a la manera en la que vives como seguidor de Cristo. Seguramente, te has convertido en el sentido de darte cuenta que no puedes llevar el peso de tu pecado, y lo has intercambiado por la justicia de Cristo. Tendrías que ser un tonto para rechazar tan grande salvación. ¿Pero tu mente y afectos han sido convertidos para seguir a Cristo de tal manera que podrías dejar 2
inmediatamente tus planes, nobles como son, todos tus sueños secretos y proyectos bien planeados para la Iglesia institucional, con tal de seguir a Cristo adonde te guíe? Podemos llegar a tener dentro de la Iglesia una mentalidad de profesionales. Por ejemplo, en Francia tienen un sindicato de pastores, aunque hasta ahora no he escuchado de alguna huelga general o cierre de iglesias los domingos en la mañana. ¿Ves el ministerio como una carrera, un lugar para encontrar afirmación personal o comodidad? ¿Te vislumbras en una buena iglesia de clase media de teología ortodoxa, con presupuestos elevados y mantenimiento a bajo costo, tus hijos estudiando en una buena escuela cristiana, una casa con una cochera para tres automóviles? ¿En el ambiente académico te ves con un doctorado, usando una toga como la que tus profesores usan en ocasiones especiales? ¿Sueñas con enseñar a los mortales inferiores acerca de los puntos más finos de la teología, y almacenar el reconocimiento público? Pero ¿serán estos planes que secretamente has alimentado el producto de una conversión verdadera? ¿Estás convertido verdaderamente en la manera en que piensas de ti mismo, de tus metas y de tu nivel de comodidad? ¿Estás delante de Cristo, promoviéndote a ti mismo o detrás de él, exaltando al Señor a cualquier costo? Jesús aprendió la obediencia por medio de lo que sufrió, y aprendió a someterse a la voluntad de Dios sujetándose a su palabra. En la tentación fue probado su llamamiento, y su victoria sobre el diablo muestra cuán profunda es su conversión a la voluntad de Dios. En el Jordán el carpintero se convierte en un pescador de hombres, y comienza la tarea específica del ministerio público el cual indefectiblemente le llevará a la cruz. “Mi voluntad es hacer la voluntad del que me envió”. Esta es la actitud de un discípulo. ¿Tienes la mentalidad de un discípulo? ¿Estás convertido profundamente hacia el maestro, o tu meta secreta o modus operandi es ser un líder respetado. El programa de Jesús debe ser el nuestro, ya sea como individuos o como iglesias.
c. Comisión Específica
Cristo nos hace un llamado urgente que requiere una conversión radical, pero también agrega una COMISIÓN ESPECÍFICA. Jesús llama a estos discípulos para entrenarlos y comisionarlos para ser pescadores de hombres. La economía completa de la divinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, se aboca a la tarea de convertir a estos pescadores galileos no en profesores de seminario, pastores principales o teólogos, sino en misioneros. Tal y como han intentado atrapar en el mar tantos peces como sea posible, ahora deben ser evangelistas haciendo lo mismo, pero con la gente. Pero Dr. Jones, ¿Usted más que nadie sabe que fueron grandes hombres de la iglesia, jueces de las doce tribus de Israel, teólogos, órganos de revelación, escritores de la Escritura, profetas deuteromosáicos, y no humildes evangelistas? No obstante, Jesús aun sabiendo todo lo que harían, los llama a ser pescadores de hombres, porque eso era él ante todo, un pescador de hombres. Ellos serian hechos pescadores de hombres por medio de seguir a Jesús, observando lo que hizo y haciendo lo mismo. ¿Has estado allí? ¿Qué has visto? Ellos recibieron una comisión porque Jesús es un hombre que tiene una comisión. Es su comisión la que le da a sus discípulos. Después de su llamado divino y su victoria sobre Satanás, Jesús viene a Galilea con una misión – la proclamación de que el reino de los cielos se ha acercado. La comisión de los discípulos es la comisión de Jesús.
La Naturaleza de Su Comisión Misionera para Pescar De manera similar a las dos visiones concedidas a Ezequiel, hay dos aspectos de la comisión para
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pescar hombres que Jesús asume y luego da a sus discípulos. Un aspecto está muy consciente de la realidad presente de la lucha y conflicto, y el otro, de la victoria final. La pesca como una lucha terrenal de bendición y maldición, de buenas nuevas en medio del conflicto. Los discípulos sabían lo dura que era la vida de un pescador. Esta nueva pesca no sería diferente. Este no sería un viaje de pesca deportiva en un lago tranquilo bajo la hermosa luz del sol, y con una nevera llena de refrescos bien fríos. Aparte de este texto en Mateo, hay sólo otras dos partes en las que la Biblia usa la imagen de la pesca para enseñar acerca de la historia de la redención. En Jeremías 16 el Señor declara el juicio sobre Israel: “He aquí que yo envío muchos pescadores, dice Jehová, y los pescarán” (v.16). El contexto comienza en el versículo 11: “Porque vuestros padres me dejaron, dice Jehová, y anduvieron en pos de dioses ajenos, y los sirvieron, y ante ellos se postraron, y me dejaron a mí y no guardaron mi ley; y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres; porque he aquí que vosotros camináis cada uno tras la imaginación de su malvado corazón, no oyéndome a mí. Por tanto, yo os arrojaré de esta tierra a una tierra que ni vosotros ni vuestros padres habéis conocido, y allá serviréis a dioses ajenos de día y de noche; porque no os mostraré clemencia”. (vrs. 11-13). Pero también hay una promesa de restauración. El Señor dice: “No obstante, he aquí vienen días, dice Jehová, en que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto; sino: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres. He aquí que yo envío muchos pescadores, dice Jehová, y los pescarán, y después enviaré muchos cazadores, y los cazarán por todo monte y por todo collado, y por las cavernas de los peñascos. Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos” (vrs. 14-17). En esta pesca del Israel arrepentido hay esperanza para las naciones (vrs. 19-21). El mensaje de Jesús es tanto de lucha como de victoria, de bendición como de maldición, de salvación y destrucción, de sanidad y juicio. Jesús bautizaría en Espíritu y fuego, pues el Evangelio es un sabor de vida para vida, y de muerte para muerte. El Reino debe primero ir a Israel, y muchos lo rechazarán, pero muchos en Israel vendrán al conocimiento de la verdad. Pero Jesús sabe que el Reino llegará a su plenitud porque el Padre ha prometido las naciones para el hijo (Salmo 2). Jesús fue a Galilea a predicar acerca de la llegada del reino. Los tres evangelios sinópticos registran esta declaración: “ Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios”. Esto es algo intencional. No estaba escapando del peligro. Mateo nos dice el porqué – “para cumplir lo dicho por el profeta Isaías (9:1-2): Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.” Esta pesca es misionera. La venida del reino no es la inundación estática de algo, no es un desfile de victoria, sino una conquista expansiva, una conquista a través de lucha y sufrimiento. La pesca misionera es un conflicto, porque se opone a lo que la mente pecaminosa quiere escuchar. Alguien está gastando millones de dólares para promover otra visión del reino. La película Stigmata, promueve el punto de vista pagano respecto al reino: El reino está dentro de ti. Pero el Evangelio de las obras de Dios en la creación y en la redención es lo opuesto a la mentira pagana de la humanidad pagana, la cual está tratando ahora de presentarse como la forma original del cristianismo. Lo que está en juego no es la justicia ecológica y la liberación humana, sino el honor y gloria del Dios personal, el Dios que está allá, que es distinto a nosotros, quien nos hizo y nos redimió, y que requiere nuestra adoración. El Dios 4
verdadero de la Biblia es la gran amenaza para el poder y autonomía humana, y debe ser silenciado al final y al cabo a toda costa. Esta pesca misionera presente es conflictiva porque es PÚBLICA. Este proyecto es público, es “delante de los hombres”. Debe ser visto. La luz no se pone debajo de la mesa, sino en la colina (Mt. 5:16). Esta pesca misionera presente, debido a que es conflictiva y pública, siempre coquetea con la persecución: Por esto es que el tema de la persecución está tan presente en los labios de Jesús. Los reyes de la tierra se reúnen contra el ungido del Señor. De esta manera, como el Hijo del Hombre, él es el pescador de hombres por excelencia, y un día todos lo reconocerán como Señor. En Mateo 10:1ss Jesús envía a los 12 en una misión que es un anticipo de la misión que tendrían después de la Resurrección: “Lo que os digo en privado, decidlo en público; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas” (v. 27), y esto los llevaría a una persecución severa, por lo tanto, Jesús les advierte que no deben temer a los que matan el cuerpo. Pero la misión los lleva a las palabras de Jesús: “A todo el que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielo . . . El que no toma su cruz y sigue en pos de mí no es digno de mí”. Entonces este es el contexto presente de la comisión específica de la pesca de hombres, en medio de una lucha urgente por las almas de los hombres antes del fin. Lo que esta en juego es inmenso, de importancia eterna y por lo tanto, de gran relevancia. Necesariamente está la noción de confrontación y conflicto, pero también la esperanza segura de la victoria.
DEBEMOS QUITAR DE NUESTRA MENTE ESA CONCEPTUALIZACION ERRADA QUE TENEMOS SOBRE LO QUE ES HACER MISION. HACER MISION NO ES SOLAMENTE IR AL OTRO LADO DEL MUNDO, POR QUE MISION SE EMPIEZA POR PREDICARLE A NUESTRA FAMILIA Y A LOS QUE ESTAN A NUESTRO ALREDEDOR, O SEA LOCAL.
HERMANOS ES EL MOMENTO DE TRABAJAR SIBN EXCUSAS , DE HACERNOS PESCADORES DE HOMBRE. EL SEÑOR NOS LLAMO A TRABAJAR Y NOS ENCARGO ALGO; LLEVAR ADELANTE LA GRAN COMISION.
ES EL MOMENTO DE ROMPER PARADIGMAS Y TENER PRESENTE QUE EL SEÑOR NOS PROMETIO QUE ESTARA CON NOSOTROS TODOS LOS DIAS HASTA EL FIN DEL MUNDO, Y SI EL ESTA CON NOSOTROS QUIEN CONTRA NOSOTROS.
HERMANOS EN EL MUNDO HAY MAS DE 7 800 MILLONES DE PERSONAS, DE LOS CUALES SOLAMENTE 2 400 MILLONES HAN SIDO ALCANZADOS POR EL EVANGELIO. EL RESTO HAN SIDO ALCANZADOS POR FALSAS DOCTRINAS, OTROS NO TIENEN BIBLIA Y OTROS SIMPLEMENTE NO HAY QUIEN LES PREDIQUE. EN ESTOS ESTAN INCLUIDOS NUESTROS FAMILIARES.
LO TRISTE DE ESTO ES QUE TODOS LOS DIAS MUEREN MILES Y MILES DE PERSONAS SIN CRISTO EN EL CORAZON.
HERMANOS QUE ESTAMOS HACIENDO COMO IGLESIA? DONDE ESTA LA IGLESIA DE JESUS?
CONTINUARA....