17/08/2026
¿Y si el problema no fuera el problema… sino la manera en que decidimos relacionarnos con él?
Hay situaciones que no podemos evitar. Cambios inesperados, decisiones que no dependen de nosotros, errores, resultados que no llegaron, conversaciones difíciles o circunstancias que simplemente son distintas a lo que esperábamos.
Pero incluso cuando no elegimos lo que sucede, muchas veces sí podemos elegir qué hacemos a partir de ahí.
Podemos:
🔹 Aceptarlo, cuando estamos frente a una realidad que no podemos modificar y necesitamos dejar de gastar energía contra esa situación.
🔹 Cambiarlo, cuando está dentro de nuestro ámbito de influencia y podemos tomar decisiones, conversar, actuar o diseñar una alternativa.
🔹 Alejarnos, cuando permanecer tiene un costo demasiado alto y necesitamos establecer límites o cerrar un ciclo.
🔹 Cambiar cómo nos hace sentir, reinterpretando la situación, ampliando nuestra perspectiva y preguntándonos qué podemos aprender de ella.
Esta imagen me recuerda algo que considero fundamental en liderazgo y desarrollo personal:
No todo problema necesita ser resuelto de la misma manera.
A veces liderar significa intervenir.
A veces significa aceptar.
A veces significa retirarse.
Y otras veces significa cambiar al observador que estamos siendo frente a lo que ocurre.
La verdadera capacidad no está únicamente en encontrar respuestas.
Está en desarrollar el criterio para preguntarnos:
¿Cuál de estas cuatro respuestas necesita esta situación de mí?
💡 Te ha pasado? Tu que opinas?
Frente a un problema que hoy ocupa tu atención, ¿necesitas aceptarlo, cambiarlo, alejarte o cambiar la manera en que lo estás interpretando?
Si tienes una quinta opción sería genial que compartamos y crezcamos en equipo. Gracias por estar 🤜🏼🤛🏼