14/06/2023
Para Froxán (2020, p. 162):
El salto hacia la consideración de las variables cognitivas como entidades distintas de la conducta manifiesta, e incluso como supuestas causas inmediatas de la misma, supuso la entrada, consolidación y expansión del empleo de constructos mentales hipotéticos como herramienta causal-explicativa dentro de las técnicas de intervención psicológica. El empleo de las variables cognitivas como variables intermedias desplazó el foco de análisis desde fenómenos observables y públicos a fenómenos supuestamente internos, inaccesibles y, por tanto, inobservables. Con el paso del tiempo, este tipo de variables se fueron consolidando como conceptos de naturaleza fáctica, es decir, como conceptos que hacían referencia a hechos o conjuntos de hechos aparentemente capaces de ser causas físicas de la conducta humana. En otras palabras, pasaron de ser consideradas como meras variables intermedias (meros resúmenes de secuencias conductuales más complejas que podían facilitar la explicación del comportamiento) a ser consideradas como constructos hipotéticos, es decir, como variables que designan entidades fácticas (hechos con un estatus ontológico propio). Sin embargo, ¿cómo encaja esto con el carácter inobservable de dichas variables? Si, por definición, no se pueden observar, ¿qué tipo de hechos son y cómo es posible que se hayan reafirmado como causa y explicación de la conducta humana?
Referencia:
Froxán, M. (2020). Análisis funcional de la conducta humana: Concepto, metodología y aplicaciones. Pirámide.