31/01/2026
💢 Dicen que lidera todas las encuestas. Dicen. Las mismas encuestadoras que en el Perú ya tienen prestigio… pero por cobrar al mejor postor. No lo afirmamos nosotros: la historia reciente, los vladivideos y la memoria colectiva ya hicieron ese trabajo.
Rafael López Aliaga, más conocido como Porky, no hace campaña: hace escenografía. No pisa plazas, no convoca en parques, no se expone al termómetro real de la calle. Prefiere coliseos cerrados, teatros controlados y locales blindados, con seguridad extrema y acceso restringido. Entran solo los previamente inscritos, los del polo celeste, los convencidos, los filtrados. El resto, afuera… como la democracia.
¿Y las fotos? Ah, las fotos. Siempre en picada, siempre desde arriba, siempre estratégicamente recortadas. Ángulos milagrosos que convierten butacas vacías en “multitud”, silencios en ovaciones y eventos cerrados en “baños de masas”. Marketing político puro, pero vendido como respaldo popular.
La pregunta es simple y hasta ingenua:
👉 ¿Por qué no hace mitines abiertos?
👉 ¿Por qué no se para en una plaza cualquiera, sin filtros, sin lista, sin cordón de seguridad?
La respuesta parece igual de simple: porque en la calle no hay aplausos editados ni encuadres salvadores. En la calle está la gente que no comulga, la que cuestiona, la que no cree en encuestas infladas ni en líderes fabricados. Y claro, siempre hay uno que otro ciudadano con tiempo y memoria que se anima a llevarle el verdadero mensaje de la población… ese que no sale en la foto oficial.
Así se construye la narrativa: encuestas a la carta, eventos cerrados y fotos cuidadosamente armadas. Una estrategia que no se apoya en la calle, sino en la ilusión. No en la multitud real, sino en la multitud de cámara.
Porque una cosa es fotos y encuestas truchas
y otra muy distinta es liderar en el pueblo.
Fuente: La Poderosa.