18/05/2025
El Perú, ya consolidado como potencia mundial del arándano, explora ahora nuevos cultivos con potencial exportador. Entre ellos, la frambuesa y la cereza surgen como apuestas firmes del sector agroindustrial, en una carrera por diversificar la oferta frutícola nacional y conquistar nuevos mercados.
La frambuesa avanza con paso firme. Desde que comenzó su ruta comercial en 2018, ha ido ganando terreno, especialmente en su versión congelada, que supera los retos logísticos del transporte fresco. Actualmente, existen cerca de 60 hectáreas cultivadas, con un crecimiento sostenido del 15 % anual, y con Arequipa, Huacho y Cajamarca liderando la producción. A esto se suma la llegada de material genético de alto rendimiento, lo que permitiría incorporar variedades más resistentes y competitivas.
La cereza, en cambio, se encuentra en fase experimental, pero con grandes expectativas. Empresas como Camposol y Beta ya realizan ensayos agronómicos en Ayacucho, Áncash y Arequipa, buscando replicar el éxito chileno en el exigente mercado asiático. Con un mercado global valorizado en más de US$ 6,500 millones, los esfuerzos apuntan a colocar la cereza peruana en China, donde la entrada en funcionamiento del Puerto de Chancay representa una ventaja estratégica clave.
Los gobiernos regionales deben financiar y probar estos nuevos cultivos en sus localidades, de tal manera que se pueda cambiar los cultivos convencionales, por otros que sean más rentables.