04/02/2026
A veces, en Ciudad Victoria, también suceden cosas que merecen ser contadas. Historias que nos recuerdan que todavía existen jóvenes con valores bien inculcados y un sentido profundo de responsabilidad.
Ayer por la noche, un muchacho perdió el control de su vehículo y terminó impactándose contra nuestro negocio, ubicado en calle Berriozábal, en el Fraccionamiento Comercial 2000, a una cuadra y media de la central. El golpe dañó la persiana metálica que protege el establecimiento.
Pero lo verdaderamente admirable ocurrió al día siguiente.
Cuando abrimos el negocio por la mañana, el joven ya estaba ahí. Llegó temprano, solo, sin que nadie lo acompañara, esperando para dar la cara y asumir completamente lo sucedido. Con sinceridad nos explicó que su papá siempre le enseñó que cuando uno comete un error, debe hacerse responsable. Y él honró esa enseñanza.
Se quedó durante toda la mañana, atento y presente, hasta que la persona encargada de la reparación llegó y los daños quedaron solucionados. No se fue, no se escondió, no buscó excusas. Permaneció ahí cumpliendo con lo que correspondía.
En una época donde muchas veces se resaltan historias negativas, vale la pena destacar cuando alguien actúa con integridad. Este joven demostró valores, educación y respeto, y eso merece ser reconocido.
Porque sí: también pasan cosas buenas en Ciudad Victoria, y ayer fue una de ellas.