18/09/2026
La independencia se ganó en un país de piedra, adobe y madera. En 1810 México ni siquiera fabricaba su propio hierro: la primera ferrería del país tenía cinco años de existir, y el acero producido en serie todavía no se inventaba en ninguna parte del mundo. Faltaban 46 años para eso. Y 93 para que se encendiera el primer alto horno mexicano. Todo lo que vino después: los puentes, las naves, los edificios, tu casa, se sostiene con algo que en ese año no existía.
No es un dato patriótico. Es un dato de obra: la varilla de tu losa, el PTR de tu portón y el monten de tu techo son descendientes directos de esa transición.
Pasaron los desfiles. Sigue la obra. Cuarenta años trabajando el acero con el que se hace este país.