30/10/2025
La Calavera no veía ni un poco,
pues su luz trasera se había fundido.
En su viejo auto, un gran alboroto,
"¡Así en el panteón me van a haber perdido!"
Corrió a la tienda de Autopartes Santiago,
la más surtidita que pudo encontrar.
Pidió una calavera para que su viaje pudiera alumbrar.
El vendedor, muy serio, sin mostrar ni un ápice de horror,
le dijo a la Flaca: "Aquí tenemos calidad.
Un par de luces rojas, con gran fulgor,
¡para que manejes con seguridad!"
La Muerte, contenta, pagó sin chistar,
y puso las luces en su fúnebre carro.
"Por este servicio, no los voy a llevar,
sigan vendiendo luces, ¡y eviten el barro!"
Y así Santiago se salvó de la tumba,
por tener las piezas que la Parca buscó.
Con su luz trasera que ya deslumbra,
la Catrina al fin a su casa llegó.