07/08/2026
Disponible en ferre mixteca
Errores comunes al utilizar una lija
Tabla simple de uso por grano
40–60 → desbaste fuerte, quitar mucho material
80–120 → preparación general, emparejar superficie
150–180 → afinado antes de acabado
220–320 → acabado fino
400 o más → pulido o lija al agua
1. Grano demasiado grueso
Usar una lija muy gruesa en una superficie que ya no necesita tanto desbaste deja rayas profundas y una terminación muy tosca. Sirve para quitar mucho material, pero no para acabado.
2. Grano demasiado fino desde el inicio
Empezar con una lija muy fina hace que avances muy lento, porque casi no corta. Si la superficie está muy áspera, pintada o dispareja, una lija fina solo te hace perder tiempo.
3. Saltarse varios granos
Si pasas de una lija muy gruesa a una muy fina, la lija fina ya no alcanza a borrar las marcas profundas de la anterior. Por eso quedan rayones aunque sigas lijando.
4. Aplicar demasiada presión
Apretar demasiado no siempre lija más rápido. Muchas veces solo desgasta antes la lija, calienta la superficie y puede dejar zonas desiguales.
5. Lijar contra la veta
En madera, lijar en contra de la veta deja marcas más visibles y maltrata el acabado. Lo normal es seguir la dirección de la veta para que la superficie quede más uniforme.
6. Usar la lija saturada
Cuando la lija se llena de polvo o residuos, deja de cortar bien. En lugar de lijar, empieza a arrastrar suciedad y puede marcar peor la pieza.
7. No limpiar entre granos
Si cambias a una lija más fina pero dejas el polvo del grano anterior, esas partículas siguen rayando la superficie. Por eso conviene limpiar antes de seguir.
8. Lijar sin taco de apoyo
Al usar la hoja directa con la mano, los dedos meten presión desigual. Eso puede dejar ondas, bordes irregulares o zonas más hundidas.
9. Usar mal la lija al agua
Si mojas una lija que no está hecha para eso, se arruga, se despega o pierde el abrasivo. La lija al agua se usa solo cuando el material y la lija sí lo permiten.