18/01/2026
No solo es la nostalgia de lo pasado, además esas lámparas de v***r de sodio tenían tan mal rendimiento cromático que no se parecían al día, y la iluminación actual intenta imitar al día, cuando lo que deberíamos hacer es buscar que la iluminación nocturna solo muestre lo que vale la pena ver, no todo es necesario.
La Luz diurna representa claridad, evidencia, lo visible, lo que no se esconde.
La Luz nocturna representa intención, emoción, misterio y dirección.
No debería buscar mostrarlo todo, sino decidir qué merece ser visto.
Digámoslo de esta forma:
La luz diurna muestra el mundo.
La luz nocturna lo interpreta.
Durante décadas, las lámparas de sodio iluminaron las ciudades con una luz ámbar suave que reducía el deslumbramiento y creaba una atmósfera nocturna tranquila y agradable. Para muchas personas, ese resplandor quedó grabado en la memoria colectiva, asociado a calles silenciosas, noches más lentas y una profunda sensación de .
En los últimos años, estas luces han sido reemplazadas por farolas LED blancas, más eficientes y económicas, pero que muchos consideran frías e impersonales. Aunque mejoran la visibilidad, también transformaron la experiencia emocional de la noche urbana.
Por ello, algunas ciudades están experimentando con LEDs de tonos cálidos y sistemas de atenuación nocturna para recuperar parte de esa sensación acogedora que hoy se extraña, manteniendo abierto el debate entre tecnología, estética, bienestar urbano… y la inevitable por las noches que ya no se sienten igual.
¿Y a ti, cómo te gusta más?