Durante este tiempo ha atendido celosamente todas las necesidades de sus clientes.
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Nació en el año de 1958 como un pequeño taller familiar dedicado a la fabricación de llaveros, medallas y placas conmemorativas en bronce y aluminio, entre otros, y no fue sino hasta el año 1970 cuando la fabricación de válvulas de bronce y plomería cromada para baños y cocinas se visualizó como un proyecto viable
que, en 1972, se convirtió en una realidad.
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La empresa hoy en día se dedica exclusivamente a la fundición, maquinado, pulido, acabados electrolíticos, ensamble y comercialización de válvulas de bronce y plomería cromada. Lleva a cabo procesos productivos con tecnología avanzada –como los hornos de inducción INDUCTOTHERM para la fusión del metal– asegurando con ello un alto nivel de calidad que cumpla, y además supere, los requisitos de la normatividad gubernamental.
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ALAN cuenta con más de trescientos artículos que van desde una válvula de conexión de manguera para uso doméstico hasta un juego de baño con acabados finos mezclados de cromo y latón. Todos nuestros productos se distribuyen a cualquier parte de la República Mexicana y al extranjero. ALAN cuenta con una fuerza de ventas que da servicio y atiende clientes en todo el territorio nacional y también cuenta con oficinas que la representan en algunos países de Centroamérica como Honduras, Nicaragua, Costa Rica y El Salvador.
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La mayoría de la fuerza laboral de la empresa ha permanecido con ella por periodos que van de quince a treinta años, por ello, podemos asegurar que cada integrante está plenamente identificado con la filosofía y políticas de la compañía y sabe que la mayor prioridad es la completa satisfacción de nuestros clientes.
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No es un secreto que el éxito y prosperidad de ALAN es el estricto control de calidad en los productos además de la filosofía del trabajo que en ella se vive. La estrecha comunicación y cordialidad entre todos los colaboradores nos permite encontrar en el esfuerzo y el trabajo una gran satisfacción y un medio propicio para progresar y sentirnos miembros importantes e imprescindibles de un gran equipo al mismo tiempo que somos valorados y reconocidos a nivel individual.