14/06/2026
Primera Parte.
Hoy, por fin, llega hasta mí este libro que durante mucho tiempo deseaba leer. No es fácil hacerse con él pero Nuria, la bibliotecaria de María de Huerva lo ha conseguido en cero coma dos.
Te adelanto que no es una reseña (de ahí que ésta sea la primera parte) ya que llevo menos de diez páginas y ya he hecho mi primera parada para dejarme esta nota a mí misma para cuando lo termine. A ver si he cambiado de parecer, porque sé tanto de este libro que solo me quedaba lo más importante: leerlo.
Te cuento lo que durante años he leído sobre esta historia: que aunque Miller lo “medio negó” en varias ocasiones, esta obra narra parte de su relación con Marilyn Monroe.
Quienes lleváis por aquí un tiempo, sabéis perfectamente que soy adicta a todo lo que tenga que ver con ella y esta historia es, sin duda, una de las partes más importantes de su biografía por la intensidad con la que amó y admiró a este hombre.
Se dice que Marilyn le pidió a Arthur que no revelara nunca, a través de sus personajes (en novelas, teatro o cine) lo que ella le había contado sobre su vida.
No sé qué movería a Miller a hacer lo que hizo, pero no solo creó a Maggie en esta obra de teatro sino que anteriormente había escrito el guión de “The Misfits” y le dio a ella el papel de la protagonista que interpretaba su propia historia. Tremendo.
Pensarás que ella se podía haber negado. Y tienes razón, pero lo hizo: interpretó el papel. Y después dejó a Miller y poco después nos dejó a todos: se bajó del mundo porque ya no podía más.
En “Después de la caída” (publicó este libro dos años después de su muerte) Arthur Miller entona el mea culpa. No supo o no pudo ayudarla. Ni él mismo lo supo nunca.
No concedió demasiadas entrevistas y habló poco sobre su matrimonio con la rubia más famosa del planeta, pero este libro fue una auténtica locura en su tiempo porque todo el mundo entendió de quién estaba hablando.
Lo criticaron. Y él llevó el texto al teatro. Lo criticaron aún más. Pero fue un rotundo éxito.
Marilyn no pudo defenderse nunca. Aunque posiblemente tampoco lo hubiera hecho. Porque estaba tan rota a esas alturas que ya todo le daba igual
Continuará...