La vida es bella
Este es un extracto adaptado del discurso realizado por Sara Rafael el día de la celebración de nuestro 25 aniversario, el 6 de junio de 2014 en nuestras instalaciones de Palencia capital.
La vida es bella, me voy a presentar: mi nombre es Sara Rafael, soy la pequeña de Juan José y Charo, y además sobrina de Marcelino, vamos, todo un lujo. Marcelino es el primero de siete hermanos. A Marcelino le recuerdo llegando a casa cualquier día por la tarde, para sentarse junto a la familia y charlar del negocio. Siempre le he visto igual que ahora, pero aunque yo cierre los ojos y lo dibuje en mi mente con su traje y corbata, y su zapato derecho, que no me parece nada peculiar..., él, también ha sido un niño. Un niño bastante “piciero” como reconoce, quien con doce años tuvo que pasar por una experiencia bastante complicada. Así que, después de dos años cuesta arriba, Marcelino empezó a trabajar con catorce años aprendiendo el oficio de tipografía en una imprenta. A los dieciocho, y pidiendo a sus padres permiso para estudiar,... ¡cómo han cambiado las cosas!, se formó como contable trabajando de ello para varias empresas aquí, en Palencia. Con trenta y un años, y aprobando una oposición, Marcelino trabajó para el Estado como Jefe del Negociado en Concentración Parcelaria durante más de treinta años. Así pues, en 1991, pidiendo una excedencia, y con sesenta y un años a su espalda, se embarcó en esta aventura de la mano de su hermano el pequeño, Juan. Juan José empezó a trabajar con catorce años también, y como siempre dice, tuvo la gran suerte de que a los dieciocho ya sabía un oficio, mecánico de profesión. Así que tan temprano, se lanzó a trabajar como autónomo reparando de todo, y situándose en un taller en Monzón, de donde es natural Rosario, nuestra madre. No puedo dejar de mencionar los momentos en familia a la hora de comer: desde hace más de venticinco años hemos trabajado todos en Faymasa sólo con escucharle hablar del trabajo. Yo siempre digo que tiene toda una carrera de medicina reparando el corazón de un coche, de un tractor o de un submarino, si se diera el caso. Hoy día es capaz de reparar hasta el hasta el mío si se “arruga”. Tantos años de experiencia, gana la juventud por goleada. Y ahí están los dos: el mayor y el pequeño, la prudencia y el ímpetu, la cabeza y las manos, el bolígrafo y el calibre. Seguramente os parezca extraño ver una claqueta de cine, una alfombra roja, un óscar... pero esto había que celebrarlo como bien se merecen, pues ellos han hecho que esto sea posible y que siga funcionando, sobre todo con sus enseñanzas, y su modo de ver el trabajo, su compromiso y responsabilidad, con su forma de transmitir y enseñar lo que saben a gente que a día hoy pelea por esto con todas sus fuerzas, también por su especial implicación, pero sobre todo, por el amor que se tienen. Y aquí seguimos los que venimos, gastando luz, tirando viruta, quemando hierro, pintando, pensando soluciones, haciendo números… llámenlo como quieran, pero este es más que mi trabajo, digamos es también mi segunda casa. Y esto es lo que tiene una empresa familiar, que aquí nadie es un número. Las personas que la forman son protagonistas de esta película, son capaces de resolver los problemas por sí mismas, y eso, es de un valor incalculable. A todos los que cada día entráis por esa puerta, que sepáis que sois piezas clave. Cada uno de vosotros con vuestras cualidades hacéis girar el motor de esta casa, y a su vez de esta ciudad sin daros cuenta. Y para concluir, viene el turno de las obligaciones: gracias a nuestros padres por darnos la oportunidad de formar parte de esta gran familia, gracias a mis hermanos por todo un camino de experiencias junto a vosotros, necesito saber en todo momento como os sentís, que os hace felices y si os puedo ayudar, me falta el pequeño, pero hoy no ha salido el arcoíris... (un beso, Zar). Gracias a toda esta familia que me ha dado mi trabajo, porque de vosotros aprendo algo nuevo cada día. De estas puertas hacia fuera, seguís todos formando parte de mí, y de alguna manera, gracias a todas las personas que formáis parte de mi vida y decidís seguir en ella. Con todos mis defectos, he tenido la suerte de rodearme de gente espectacular que hace las cosas fáciles. La vida es bella...