07/03/2026
"Ningún carpintero, herrero, tejedor o mujer deberá practicar la cirugía".
Así decía una ordenanza de la Facultad de Medicina de París hacia el año 1350.
En la misma frase…, los herreros y las mujeres.
Durante siglos, muchas normas se escribieron así:
decidiendo quién podía hacer algo y quién debía quedarse fuera.
A veces por ser mujer.
A veces por ser artesano.
¿Y si se daba el caso de ser mujer y herrera…?
Pero la historia siempre ha avanzado gracias a quienes no aceptaron líneas como esas.
Porque el talento, la vocación y las manos que saben trabajar -y amar- no entienden de prohibiciones escritas.
Ni hace siglos.
Ni ahora.
El hierro se dobla con el calor de la fragua.
Las normas injustas, con la razón del tiempo.
FELIZ 8M.
(Sabías que, en muchos talleres medievales, cuando un maestro artesano moría, su viuda podía continuar el oficio y dirigir el taller.
La vida real, muchas veces, como un hierro al rojo vivo, terminaba doblando las normas).