01/02/2026
Nos hemos acostumbrado a la injusticia.
Y ese es el verdadero problema.
Lo grave no es solo que existan okupas.
Lo grave es que ya lo vemos como algo normal, como parte del paisaje, como si no hubiera nada que hacer.
Mientras la justicia va lenta y los desalojos se retrasan meses o años, se repite siempre el mismo discurso:
“pobrecitos, no tienen dónde ir”.
Pero detrás de esa supuesta empatía hay una realidad que casi nadie quiere mirar de frente:
miles de propietarios pagando hipotecas, impuestos y gastos por casas que no pueden usar.