Àuria, Espai Familiar

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Dicen que con 16 semanas de baja de maternidad, o 6 si eres autónoma, son suficientes, que mi bebé que no tiene ni 4 mes...
13/09/2019

Dicen que con 16 semanas de baja de maternidad, o 6 si eres autónoma, son suficientes, que mi bebé que no tiene ni 4 meses, ya está preparado para estar separado de mi 8 horas, más las horas de ir y venir a mi puesto de trabajo. Y si tengo suerte y suficiente estabilidad laboral, podré alargar mi tiempo con ella hasta los 6 meses. Aún no gatea, está aprendiendo a sentarse y su principal fuente de alimentación es la lactancia materna a demanda.

Y la acompaño durante los primeros días a la escuela infantil, y el espacio es bonito y acogedor, tienen muchos más juguetes y materiales que en casa. Y las educadoras son simpáticas, agradables y profesionales, se ve que les gusta mucho su profesión, dicen que es vocacional, y debe serlo, porque para acompañar a tantos niños y niñas a la vez. Deben de hacer magia.

Y al cabo de unos días, veo que mi Bebé se queda tranquila y me voy rápido a trabajar, con un n**o en el estómago y en la garganta, y aunque intento no llorar, las lágrimas me resbalan sin querer por mis mejillas, y la leche sale de pezones si sigo pensando en ella.

En un mar de contradicciones.
Me gusta mi trabajo y quiero seguir dedicándome a ello, a veces tengo ganas de volver a mi vida de antes, a veces me siento tan sola en casa con ella... pero siento que ella me necesita y yo a ella. Necesito que debería parar pero la sociedad no para y no sólo no para acompañarme en los inicios de esta nueva etapa, sino que me exige que continúe y yo tampoco pare, como si no hubiera pasado nada durante estos meses en mi vida.
¿Por qué si muchas nos sentimos así, no hacemos nada?
El cambio no sólo depende de nosotras, sino también de la necesidad vital que la pareja, el padre de la criatura forme parte de ella de una manera diferente pero con la misma intensidad y presencia que nosotras. La crianza y la educación no es sólo cosa de mujeres, sino también de hombres. Sólo así, entre todas y todos veremos la real necesidad de cambiar lo que tenemos.

Aunque la referente principal sea la madre, no sólo debemos asumir, facilitar y acompañar a nuestros hijos e hijas los cuidados, la crianza y la educación sólo nosotras, sino también nuestras parejas y la sociedad.

Si hablamos claramente y des del corazón y lo profesional, ningún menor de 3 años, que tenga sus necesidades cubiertas j...
12/09/2019

Si hablamos claramente y des del corazón y lo profesional, ningún menor de 3 años, que tenga sus necesidades cubiertas junto a sus principales referentes, su familia, tiene la necesidad de ir a una institución educativa, o espacio educativo sin estar en contacto permanente con sus referentes o uno de ellos.

Hasta el año y medio, el referente principal, la principal figura de apego, es la madre, aunque no la única. Si hace lactancia materna a demanda y a medida que vaya complementado y creciendo, el siguiente referente, presente e interactuando des del nacimiento, será el padre o la madre (si tiene dos madres) o la abuela/o. Durante los primeros tres años de vida, el maternar o paternal no será la única función de la madre o el padre, pero sí debería ser la principal. Teniendo muy presente que el autocuidado y la autorealización también son necesidades básicas para la madre y el padre.

A nivel de sociedad, el sistema capitalista y patriarcal nos genera la idea, nos inculca la idea que debemos ir a trabajar o que la madre es la única que debe formar parte de la crianza principalmente. Nos obligan a delegar nuestra crianza y educación generándonos la idea que: nuestro principal objetivo es trabajar. Nos han educado pensando quién qué tiene más éxito és quien más gana o más tiene. Y ante eso, nos vendamos los ojos y el corazón, y la mente. Para no escuchar, no sentir, no pensar, no ver, lo que nuestra alma, nuestro corazón, nuestro cuerpo, nuestros sentimientos y emociones, nos quieren transmitir.

Y cuando un/a Bebé nace, normalmente, es para quedarse durante un largo periodo de tiempo. Y sí, hay momentos que es agotador y que es básico que a nivel social se creen espacios educativos de calidad acompañados de profesionales relacionados con la primera infancia.

Y si, duele hablar de esto y leerlo y escucharlo, porque hoy en día, la sociedad, nuestras creencias, lo que nos hacen creer, es que un niño/a puede y debe estar separado de sus padres/madres durante los tres primeros años de vida, aunque sea durante unas horas o muchas horas.
Y escribo esto porque creo sinceramente que otra manera de acompañar a las familias y a los y las Bebes de 0 a 3 años es posible

Todas las personas tenemos unas determinadas necesidades y dependiendo de ellas surgirán unos determinados intereses, mo...
10/09/2019

Todas las personas tenemos unas determinadas necesidades y dependiendo de ellas surgirán unos determinados intereses, motivaciones, deseos... dependiendo de la propia persona, de su desarrollo emocional y afectivo, físico y motor, social y cognitivo, estás necesidades, intereses y motivaciones... se verán reflejadas de una manera u otra por la persona. Expresadas en menor o mayor medida.

No son las mismas necesidades e intereses, motivaciones... las de una o un Bebé de 1 mes que las de 1 año, o las de una madre o un padre, o las de una educadora o un educador, una madre de día o un padre de día, os las de una empresaria/o o las de un trabajador/a.

Esas necesidades, motivaciones, intereses... se gestionan de una u otra manera, dependiendo del grado de equilibrio emocional, de resiliencia, de perspicacia que tenga la persona y de empatía hacia los demás.

Teniendo en cuenta las diferencias individuales, podemos observar ciertas características que tienen en común un grupo determinado de personas dependiendo de la situación y del contexto en el que se encuentran.

Estos días podemos leer mucho sobre el periodo de adaptación, de vinculación... y tengo la sensación que se hace o se explica teniendo en cuenta sólo una parte del proceso y de las personas que intervienen y están vinculadas a este proceso, a este periodo.

¿Qué sientes como madre o como padre durante el periodo de adaptación/vinculación a la escuela infantil? ¿Qué sientes como trabajadora? ¿Qué sientes como educadora? ¿Y como madre/padre de día?

Si formas parte del sistema, a veces, es ir contra natura. Y eso, indudablemente remueve muchas cosas. En todas las personas implicadas. Los y las Bebes, las madres y padres, las educadoras y educadores, los empresarios/as y trabajadores/as.

Si empezamos a expresar y ponerle palabras aquello que sentimos, podemos ir cambiando realidades que cubran realmente nuestras propias necesidades, motivaciones, intereses como personas.

¿Por qué parece lógico hablar de periodo de adaptación/vinculación en Bebés de 0 a 3 años?

¿La escuela infantil da respuesta a las necesidades, intereses, motivaciones reales de todos los implicados/as o solo de algunas/os?

Según la teoría de necesidades de Abraham Maslow, psicólogo humanista, las personas que se sienten bien consigo mismas, ...
03/09/2019

Según la teoría de necesidades de Abraham Maslow, psicólogo humanista, las personas que se sienten bien consigo mismas, con los demás, se sienten en armonía y satisfacción plena es porque dan respuesta y cubren sus necesidades de:

- Necesidades vitales: alimentación, agua, sueño, descanso, higiene.

- Seguridad: sentirse segura/o, no amenazada/o, sin agresiones, sin miedos.

- Amor y pertenencia: amor, cariño, amistad.

- Estima: autoestima, confianza, respeto, sentirse valorada/o.

- Autorealización: explorar, aprender, jugar, crear, descubrir mundo.

Todas las personas tenemos este tipo de necesidades, lo que nos diferencia es en que momento e intensidad las sentimos.

En educación infantil se habla mucho sobre atención individualizada. Una niña/o se muestra activo, con ganas de explorar, una vez se siente segura/o, porque sabe y confía que hay alguien que estará atenta/o y dará respuesta a sus necesidades (físicas y emocionales) en el momento que aparezcan, que las sienta.

Poder establecer vínculos afectivos con la persona o personas que están con él o ella, vivir la experiencia que cuando estas cansada/o, tienes hambre, estás triste, enfadada... tienes a alguien que sabe acompañar y dar respuesta a esas necesidades.

Una atención, un acompañamiento individualizado respeta la manera de ser y de hacer de cada niña/o, así como la estabilidad con sus referentes, con las persona o personas de referencia, la regularidad de estas relaciones aportan seguridad y confianza.

Transitar el desequilibrio y el descontrol y salir de él puede suceder de varias formas, pero principalmente podemos des...
02/09/2019

Transitar el desequilibrio y el descontrol y salir de él puede suceder de varias formas, pero principalmente podemos destacar dos:

- Descubriendo el aprendizaje que se extrae de cada situación.

o

- Lamentarnos durante mucho tiempo de aquello que creíamos que podía haber sido y no lo es.

Valorar aquellas situaciones que no nos gustan no es conformismo sino aprender, siendo crítica (que no es lo mismo que criticando 😄) con el contexto y la situación real de lo que nos sucede.

Estar abiertas/os a nuevos desafíos, nuevas oportunidad, aceptando lo que son, lo que somos y lo que podemos llegar a ser y lo que no llegaremos a ser.

Y esto como?

Conociéndonos a nosotras/os mismas/os, nuestros deseos, necesidades, objetivos. Conectar con una misma/o, viendo, analizando las diferentes situaciones, los diferentes contextos en los que vivimos y descubrir que nuevas posibilidades tienen.

Anticiparnos al cómo y al por qué, con información y conocimiento, instinto personal y los diferentes intereses sociales hace que puedas conectar mucho mejor con tus vivencias. Siendo empática con nosotras/os mismas/os y con los demás. Reconociendo y validando nuestras necesidades, deseos, objetivos, y las de los demás personas, encontrando el punto de armonía entre todas/os.

El ser humano, nosotras/os, nuestras hijas/os, nuestras/os bebes, tenemos un instinto de supervivencia y un organismo a través del cual nos podemos desarrollar nuestra propia autonomía individual dentro de aquel colectivo de personas: familia, amigas/os, compañeras/os de trabajo... que también nos garantiza y nos posibilita la supervivencia.

Por lo general todas y todos tenemos una tendencia natural a sentirse bien consigo mismo y con otras personas, a buscar nuestra felicidad o conectar con ella y a encontrar el sentido a la existencia.

Cada persona, si se reúnen las condiciones necesarias, tiende a sentirse bien.

El desequilibrio también forma parte de nosotras/os. Sentir que tenemos miedo, cuando lo vemos todo negro y parece que l...
29/08/2019

El desequilibrio también forma parte de nosotras/os.

Sentir que tenemos miedo, cuando lo vemos todo negro y parece que la situación no va a cambiar nunca, porque la oscuridad te envuelve...

Pero sabes qué? La oscuridad no te anula si sabes transitarla.

Y a veces sorprende donde te encuentras el desequilibrio, el descontrol, en situaciones, en momentos que tal vez no esperabas.

Con la maternidad y la paternidad puede pasar algo parecido. Tenemos en mente, imaginamos una realidad que después puede que no se corresponda con aquello que vivimos.

Y podemos hacer varias cosas: dejarnos llevar por esta oscuridad que puede que nos invada, evadirnos de ella no reconociéndola y evitándola intentado seguir con las ideas previas que teníamos sin reconocer lo que sentimos o transitarlas.

Transitar la oscuridad es toda una oportunidad que nos brinda esta experiencia de vida que es la maternidad y la paternidad, para crecer y redescubrirnos como personas, a nosotras/os mismas/os.

Ver en nosotras/os esas luces y esas sombras. Aceptando que el miedo existe y que tú lo sientes, que puedes notar ese desequilibrio y ese descontrol, te encaminas hacia el siguiente paso: el entender por qué? ¿De qué tienes miedo en realidad? De que tu vida no vuelva a ser como antes?

Si decides transitar esa oscuridad, sola o acompañada, sin estancarte en ella o evadiéndola, tu vida después de la maternidad o de la paternidad no volverá a ser ya como antes, sino mejor.

Para ello el conocimiento del proceso, la información, el redescubrirte, de forma autónoma para transitarlo hará que puedas decidir cómo gestionar toda esa nueva vivencia.

Y aunque a veces lo parece, no sólo nos guiamos por las emociones y los sentimientos, sino también por pensamientos, raz...
27/08/2019

Y aunque a veces lo parece, no sólo nos guiamos por las emociones y los sentimientos, sino también por pensamientos, razonamiento, que nos guían internamente y nos permiten analizar el contexto, la situación en la que nos encontramos, y valorar y esquematizar la situación para después decidir qué hacer.

En base a ese equilibrio entre aquello que sentimos y aquello que pensamos está el punto de armonía.

Armonía: el punto donde te sientes bien con tus decisiones y tu día a día, porque tienes en cuenta que sientes, como y porque, a la hora de decidir qué hacer o qué no hacer.

Las conexiones existentes entre amígdala (y las estructuras límbicos que se relacionan) y el neocòrtex constituye el punto intermedio de cooperación entre cabeza y corazón, entre pensamiento y sentimiento.

En la vida hay muchos momentos, situaciones, emociones, pensamientos que nos producen y nos llevan al desequilibrio.

Saber detectar que sentimos, que pensamos y porque, nos ayudará a reconectar con nosotras/os mismas/os y volver a ese punto de equilibrio.

Durante el periodo de transición a la maternidad y la paternidad que dura dos años y sobretodo durante el postparto (que...
22/08/2019

Durante el periodo de transición a la maternidad y la paternidad que dura dos años y sobretodo durante el postparto (que dura más de 40 días), el no saber que te ocurre a nivel emocional es una de las situaciones más estresantes. Cuando sabes o detectas que es lo que te hace sentir así, te sientes más aliviada, porque descubres que situación en concreto influye y como puedes cambiarla o adaptarte a ella o vincularte a ella. Integrarla de una manera consciente en tu nuevo día a día.

El cuidado, la protección, el amor, el acompañamiento de un o una recién nacida implica como madres y padres momentos de mucha felicidad y alegría pero también de muchas horas de menos sueño, reducción del ejercicio físico, menos tiempo de concentración, mucho menos tiempo de actividad lúdica, disminución del tiempo de relación con otras personas, menos tiempo de inactividad, menor tiempo de interiorización con una misma.

El instinto o la predisposición de protección por el Bebé o la Bebé con lo que hemos detallado que implica, predispone a sentir más nerviosismo, tristeza, enfado y rabia.

Y ni tan siquiera encuentras en ese momento las palabras para designar y describir lo que sientes.

El primer postparto, la primera transición a la maternidad y a la paternidad es tan nueva, tan diferente a todo lo vivido anteriormente que necesitamos un periodo de integración de la nueva situación acompañadas y acompañados de mucho amor, respeto y empatía por parte de familiares más cercanos, amistades y sociedad.

La felicidad aumenta la actividad de un centro cerebral que se encarga de inhibir los sentimientos negativos y de calmar...
21/08/2019

La felicidad aumenta la actividad de un centro cerebral que se encarga de inhibir los sentimientos negativos y de calmar los estados que generan preocupación, a la vez que aumenta la energía disponible. Una sensación general de tranquilidad que hace que el cuerpo se recupere más rápidamente de la excitación biológica provocada por las emociones que perturban. Esta condición proporciona al cuerpo reposo, entusiasmo y disponibilidad para desarrollar cualquier cosa que se esté llevando a cabo, fomenta la predisposición para ampliar variedad de objetivos.

El amor, los sentimientos de ternura activan el sistema nervios parasimpático (el opuesto fisiológico de la respuesta de lucha-huida propia del miedo y de la rabia).

La pauta de reacción parasimpática, ligada a la respuesta de relajación, engloba un amplio conjunto de reacciones que implican a todo el cuerpo y que dan lugar a un estado de calma y satisfacción que favorecen la convivencia.

La sorpresa es la reacción corporal a través de la cual la reacción más común es subir las cejas para aumentar el campo visual y permitir que penetre más luz a la retina, hecho que nos proporcionará más información sobre el hecho inesperado, nos facilita el descubrimiento de aquello que realmente ocurre y nos permite elaborar, en consecuencia el plan de acción más adecuado.

La emoción es un estado interior que te obliga a parar, prestar atención y tomar consciencia de la proximidad del peligr...
21/08/2019

La emoción es un estado interior que te obliga a parar, prestar atención y tomar consciencia de la proximidad del peligro real o no.

Estas emociones nos generan impulsos que no llevan a actuar de una determinada manera, respondiendo así de manera automática por parte del organismo, forman parte de la evolución. Nos permiten detectar y analizar en muy poco tiempo qué reacción debe tomar nuestra cuerpo ante unos estímulos específicos, asegurando así nuestra propia supervivencia.

Cuando ves que tienes en tus manos la vida de tu Bebé y que es una responsabilidad que os pertenece las 24 horas, normalmente genera miedo, el cual nos permite paralizar nuestro cuerpo, aunque solo sea un instante, para evaluar, si el hecho de esconderse podría ser una respuesta adecuada. Cuando sientes miedo porque no sabes que hacer en según qué situaciones, hace que estés en alerta para poder responder rápidamente ante cualquier imprevisto. Conocer la situación, el espacio, sentirte segura en él, seleccionando la compañía que realmente te den seguridad, hará que esta emoción de miedo vaya disminuyendo.

El enfado aumenta el flujo sanguíneo en las manos, facilitando el poder golpear, para defender en nuestro caso, al o la Bebé que acaba de nacer. Cualquier situación que veamos o sentimos que es amenazante para nuestro/a Bebé (que lo quieran coger y lo despierten si duerme en nuestros brazos) hará que el ritmo cardiaco aumente y el número de hormonas que, como la adrenalina, genera la cantidad de energía necesaria para defender al Bebé en esa situación.

Durante el postparto y durante la maternidad muchas veces sentimos tristeza, esto nos provoca una disminución de la energía y del entusiasmo por las actividades vitales -especialmente en diversiones y placeres- y cuanta más tristeza sentimos, más se relantiza el metabolismo corporal. Este cierre introspectivo nos permite, de esta manera, llorar una pérdida de lo que teníamos hasta ahora, de una expectativa frustrada y analizar lo que genera y planificar, cuando vuelva la energía, un nuevo principio. Esta disminución de energía propicia quedarnos, sentir la necesidad de quedarnos donde nos encontramos más seguras.

9 meses, 40 semanas, o 41 o 37... esperando para conocerlo/a...  Has notado cambios físicos, emocionales, sociales y des...
20/08/2019

9 meses, 40 semanas, o 41 o 37... esperando para conocerlo/a...

Has notado cambios físicos, emocionales, sociales y después del parto, lo o la sostienes en brazos.

En ese momento pensamos que todo iban a ser alegrías pero cuando pasan los días, te das cuenta que hay momentos en los que también tienes ganas de llorar.

Las hormonas, los cambios en tu cuerpo, la nueva responsabilidad... integrar la experiencia del parto y todo lo que estás viviendo, es un cambio importante.

La maternidad y la paternidad es un momento de pérdida de identidad y de crecimiento personal. Donde las emociones, tu instinto, guían tu día a día.

La maternidad y la paternidad nos hacen cuestionar principios que creíamos muy sólidos.

Es uno de los momentos vitales de mayor transformación personal, si quieres, porque también puedes evadirte de esa nueva realidad y no modificar ni replantearte nada más.

La sociedad actual, normalmente potencia y muestra emociones asociadas a la alegría, la placidez, el amor, la motivación, la satisfacción y menos las emociones relacionadas con el enfado, los nervios, el miedo, la frustración, la tristeza y el cansancio.

Cuando nace un/a Bebé necesita que alguien cubra todas sus necesidades, pero a la vez, ese Bebé ya sabe a través de los actos reflejos como la succión, el llanto o con movimientos de búsqueda, pedir y saciar así sus necesidades más vitales, como comer o sentirse segura/o.

Conoceros y encontrar el equilibrio entre tus necesidades y las suyas será básico para sentirse en armonía con una misma, con uno mismo.

Es un proceso de cambios y reestruturación, tanto a nivel personal como social. Si te permites vivir y sentir la experiencia plenamente, afrontando, reconociendo y validando todas las emociones te permitirá integrar el momento vital desde lo más profundo de tu ser, es una oportunidad única e irrepetible de aprendizaje vital.

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