15/04/2026
Los celos de mi pareja: ¿qué debe preocuparme?
¿Quién no ha tenido celos por lo menos alguna vez en la vida? Ya sea entre hermanos, o con los compañeros de escuela o trabajo, y más que nada con la pareja… los celos son una respuesta emocional, hasta cierto punto normal, ante la inseguridad o miedo de perder algo que nos importa en gran medida.
Muchos podrían decir, en cuanto a la relación de pareja, que los celos son producto del amor que sienten. Sin embargo, en realidad lo que están expresando es inseguridad o temor a una pérdida, lo cual es una reacción normal. Pero deja de ser normal cuando esto se vuele algo obsesivo, con escaso autocontrol, y escala a comportamientos agresivos con persistentes creencias irracionales a cerca de la pareja. A esto se lo conoce como celotipia.
La celotipia se presenta con sentimientos intensos y persistentes de celos y desconfianza hacia la pareja por lo que provoca, en quien siente celos, una mezcla de ansiedad y miedo, junto con:
- Intentos de de control de movimientos y acciones de la pareja
- Interrogatorios constantes sobre actividades y paraderos de la pareja
- Busca información de la pareja en redes sociales o correos electrónicos
- Interpela a la pareja para que justifique su comportamiento
La celotipia conduce a creer irracionalmente en que la pareja está mintiendo sin tener pruebas; interpreta de manera errónea las acciones y palabras de su pareja; también tiene pensamientos fantasiosos de venganza o castigo hacia la pareja o la persona que cree que es una amenaza.
La relación de la pareja bajo estas circunstancias se vuelve tóxica. Se destruye la confianza del uno en el otro, se busca aislar a la pareja de familiares y amigos. Y lamentablemente, en casos extremos, la celotipia lleva a la violencia emocional y física. Nadie debería permitir que esto pase.
En este panorama buscar ayuda a tiempo frena muchas de las consecuencias. La psicología encuentra que los celos son el resultado de las experiencias personales del pasado que necesitan ser reconocidas y sanadas, para que no lleguen a un estado sin control y de afectación directa a la pareja. Pero si ya se vive en violencia es necesario tomar otro tipo de acciones como una separación terapéutica primero, y si las cosas no cambian, el divorcio consiguiente. Nadie debe consentir el vivir en violencia doméstica.
Dra. Ximena Carrera
VOLVIENDO A CASA.