21/11/2025
⚡ La chispa que no se apaga
Desde niño, a Luis siempre le fascinó una simple pregunta:
“¿Cómo es posible que algo que no se ve pueda encenderlo todo?”
Mientras otros jugaban con carritos, él desarmaba lámparas, motores y cualquier aparato que encontrara. No sabía exactamente qué buscaba… hasta que un día, durante un apagón en su colonia, vio cómo todo a su alrededor se quedaba en silencio. Oscuro. Inmóvil.
Pero él no sintió miedo. Sintió curiosidad.
Años después, esa curiosidad se volvió camino: estudiar Ingeniería Eléctrica.
Un mundo donde las fórmulas reemplazan la improvisación, donde un cálculo mal hecho puede dejar a un pueblo entero sin luz, y donde cada decisión requiere carácter, disciplina y pasión.
Luis descubrió que ser ingeniero eléctrico no solo es conectar cables o diseñar sistemas.
Es dominar lo invisible, entender cómo fluye la energía y convertirla en bienestar para miles de personas.
Es trabajar bajo presión, adaptarse a lo inesperado, resolver problemas que otros ni siquiera ven.
Es estar ahí cuando todo falla… y ser la persona capaz de volver a encenderlo todo.
Hubo días difíciles: proyectos que salían mal, motores que no arrancaban, cálculos que no cerraban.
Pero también hubo momentos que valieron oro: ver iluminada una fábrica que llevaba años sin operar, escuchar un motor arrancar suave después de horas de ajustes, o recibir un simple “gracias, ingeniero”.
Un día, mientras supervisaba una instalación, Luis comprendió algo:
La electricidad es como la motivación. Si no fluye, nada se mueve.
Y él había elegido ser quien restablece ese flujo, en máquinas… y en su propia vida.
Por eso, cada mañana se repite:
“Soy ingeniero. Puedo transformar energía en movimiento, ideas en proyectos, y problemas en soluciones.”