22/09/2024
LO ALTERNATIVO
En los márgenes está lo alternativo:
Posiblemente allí se encuentra un mundo de posibilidades
para inventar caminos que nos lleven a aquello que soñamos.
El mundo de hoy esta organizado para mantener el orden que estamos viviendo, se trata de lograr como perspectiva un mundo estructurado para perpetuar y reproducir las relaciones políticas, sociales, económicas de hoy. Recordemos que estamos viviendo bajo los dictámenes de un modelo económico hegemónico y depredador, el neo-liberalismo. Y entre las herramientas con que cuenta ese modelo para reproducir las relaciones económicas y de poder que lo caracterizan, está la educación. Es por eso que la escuela que conocemos y que reconocemos como la escuela tradicional, está comprometida con la cultura del consumo y con las consecuencias nefastas que hoy en día nos aterran y nos obligan cada vez con más urgencia a tomar partido, a definir cuál será nuestra participación en momentos en que la sobrevivencia de la especie humana está cuestionada pues estamos ad-portas de dos elementos complementarios para la muerte y la desaparición de la especie humana: la inequidad y el cambio climático.
La escuela como la conocemos se ha convertido en un hecho natural y evidente. La manera como está organizada la escuela es para muchos la manera lógica de pensar una escuela. Con frecuencia no nos percatamos de que esa escuela que conocemos está comprometida con una cultura inconveniente y peligrosa. Esa educación como la conocemos es tal vez el factor más determinante para profundizar la inequidad entre los seres humanos y la depredación en nuestro planeta.
Por otra parte, la manera como se justifican los procesos escolares que se dan en esa escuela tradicional, corresponden a concepciones lineales y anticuadas, ajenas a las consecuencias de nuestros actos, que clausuran las posibilidades de auto-organización y retroalimentación y están sólo comprometidas con las lógicas de la acumulación, que conducen a la profundización de las injusticias.
El que la escuela como la conocemos lo tenga todo resuelto de tal suerte que quienes la vivan deban asumir su papel cómo seres obedientes y distantes de búsquedas y de autonomía intelectual, no es una consecuencia del azar o de la suerte.
El que los procesos escolares estén comprometidos con la repetición y muy distantes de las posibilidades de creación del saber o de la invención de soluciones no es una coincidencia.
El que en la escuela estemos comprometidos con problemas universales muy distantes de nuestros intereses individuales o colectivos hasta el punto de ver la escuela como una institución impertinente, no es tampoco un asunto casual. Así nos centramos en lo general y nos aleajamos de lo particular y dotado de sentido.
El que a la postre la justificación de la escuela se reduzca casi exclusivamente a ser el camino para obtener certificados y no en la oportunidad para aprender a ser seres humanos comprometidos con la convivencia y entusiasmados por el saber, no es tampoco asunto casual.
De lo que estamos convencidos es de que sí es posible pensar en una escuela comprometida con transformaciones culturales que nos lleven a la vez a pensarnos como colectivos comprometidos con la democracia y como inventores de mundos en dónde los logros de los colectivos sean el entusiasmo de los individuos, en donde las máximas satisfacciones se deriven de los reconocimientos que como seres humanos surgen de nuestra sociedad.
La escuela puede ser esa opción de vivir ambientes educativos que superen los determinantes atávicos que nos encadenan a una cultura anacrónica y de la muerte, una escuela en donde de manera natural y espontánea se concrete un emocionar del compartir y no de competir, un emocionar inmerso en el respeto y la colaboración.
Cuando reflexionamos sobre estos asuntos nos encontramos con que es muy importante crear condiciones e incluso incentivos para que nuestra sociedad invente otras escuelas que vayan mucho más allá de la repetición de saberes anacrónicos, que estén aupadas por la búsqueda de soluciones a problemas que verdaderamente nos pertenezcan y que se proyecten como llaves para abrir las mil puertas del trópico y la diversidad con posibilidades genuinas para que nuestra sociedad se proyecte con descubrimientos cotidianos e incesantes, posibilitados por la potencia innegable de nuestra creatividad, nuestro entorno y nuestra historia.
En nuestra sociedad están surgiendo otras escuelas posibles, escuelas democráticas, escuelas alegres, escuelas que rechazan las segregaciones, escuelas con sentido, escuelas que inventan los inventos y no los copian, escuelas con infinitas opciones de realización, son escuelas alternativas: conozcámolas, es posible que a partir de ellas encontremos salidas para llegar a ser lo que soñamos.