A principio de la década del 50´Pilar no contaba con ningún grupo de socorristas organizados, de manera que cualquier tipo de accidente evidenciaba las carencias de elementales servicios de asistencia en tiempo y forma. Un descarrilamiento ferroviario producido en las cercanías del paraje conocido como “Puente de Fierro”, puso de manifiesto una vez más, la necesidad de contar con una presencia ade
cuada, realizada por personas con conocimientos para estas situaciones. Además, en aquellos años, algunos incendios habían producido daños de consideración, ya que el cuerpo de bomberos más cercano estaba a 30 km, las comunicaciones eran modestas, los caminos en regular estado, y las unidades de muy lento desplazamiento. Una iniciativa de la entonces llamada Sociedad Comercial, hoy SCIPA, fue la generadora de la idea para la creación de un cuerpo de Bomberos Voluntarios, y junto al entusiasmo de un grupo de vecinos dignos y capaces, los encargados de llevarla adelante. Muy pocas personas imaginaron la importancia de esa dedición, más allá de cubrir una evidente necesidad de ese momento. Los unió el entusiasmo de la idea, aunque tal vez varios, en principio, eran entusiastas participantes de las primeras reuniones ante el infaltable asado. El entusiasmo reemplazaba la falta de profesionalismo. Luego de a poco, y con mucho esfuerzo, aquellos encuentros en torno al asado, fueron reemplazados por reuniones para incorporar conocimientos de la profesión y recibir las primeras charlas de un instructor. En la actualidad el cuerpo de Bomberos Voluntarios de Pilar, cuenta con un cuartel central y dos destacamentos, sumando más de 100 bomberos en servicio.