10/08/2026
Permanecer enojados con el destino porque nos trae una enfermedad, o un handicap, o cualquier impedimento o contrariedad, también es algo muy común. Es muy normal que, ante noticias graves, se sucedan gritos de oposición, pesar o enojo. Sin embargo, mantener en el tiempo toda la energía enfocada en oponerse a lo que ya se impuso es energía de sufrimiento. Al revés, la energía que se usa para integrar, aprender de lo ocurrido y darle la bienvenida nos fortalece. Entonces podemos edificar sobre los cimientos sólidos de lo que es y no sobre los cimientos frágiles de lo que debería o podía haber sido. Sin duda, amar lo que es exige a menudo un intenso proceso emocional hasta llegar a aceptar lo que parece difícil o inaceptable. Y no es fácil, por ejemplo, integrar pérdidas, duelos, desamores, ruinas, crueldades, etc. Pero se sabe que aquello que pretendemos evitar nos persigue y que aquello a lo que abrimos nuestro corazón nos deja libres. Recordemos de nuevo a San Agustín: «Ama y haz lo que quieras».
-Joan Garriga
del libro VIVIR EN EL ALMA