La génesis de un sistema integrador que apunta al diálogo, a la profesionalización y a la democracia en las formas de producción y a hacer de Montevideo una ciudad de las artes
Con un fondo mayor al millón de dólares la Intendencia de Montevideo incentiva el desarrollo de la profesionalización de las formas de producción artística así como promueve, desde el servicio público, la conformación de u
n verdadero sistema de trabajo entre los diferentes sectores y sus respectivas organizaciones y entre los artistas y los circuitos comunitarios de participación ciudadana. El Programa de Fortalecimiento de las Artes se enmarca dentro de los objetivos generales que se ha fijado el nuevo equipo de gestión del Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo:
a/ Fortalecer la descentralización aprovechando el circuito de los municipios
b/ Democratizar el acceso a los bienes y servicios culturales en Montevideo
Para desarrollar este proyecto ha sido necesario articular desde la órbita pública al propio sector público y al sector productivo de las artes que no forma parte del servicio público. En primera instancia, ha resultado insoslayable el establecimiento de un diagnóstico general de la situación de las artes y de las organizaciones artísticas de la ciudad, de las instituciones, de las salas, de las compañías y de los creadores del sector, un relevamiento exhaustivo de las estructuras existentes y de sus modos de funcionamiento y gestión. En segunda instancia se procedió a la creación del Consejo Departamental de Cultura donde se encuentran representadas las distintas organizaciones artísticas de las siguientes disciplinas: música, teatro, danza, artes visuales y escritura a través de los dirigentes de SUA, FUTI, AUDEM, ADDU, UAPV, APEU, Casa de los Escritores. En la génesis de este organismo se sitúa una noción que parte del principio que considera que algunas de estas organizaciones tienen más de cincuenta años de labor profesional y contínua y que, de manera notoria y ejemplarizante, han contribuido a generar políticas culturales sosteniendo un sistema de producción basado en la fuerza de trabajo de los propios artistas. Por lo tanto, para el Departamento de Cultura ha resultado imprescindible a la hora de pensar sus acciones la participación activa de los sectores en la elaboración del mapeo de las necesidades básicas y de las aspiraciones de los mismos. En ese sentido, el Programa de Fortalecimiento representa un hito en la historia de las políticas a favor de las artes, ya que reconoce la existencia de un sistema profesional activo, reconoce su capacidad de autogestionarse y de promover creación y accesibilidad a los bienes que produce y percibe la necesidad de estimularlo para que pueda mejorar y crecer, además de promover, en aquellos sectores menos activos o más recientes, el desarrollo de un sistema profesional de gestión. Existe, entonces, un verdadero aprovechamiento de las estructuras existentes tanto públicas como independientes dotándolas de los recursos necesarios para producir contenidos dinámicos que tiendan a favorecer el diálogo abierto en la comunidad, indispensable para la convivencia ciudadana. El Consejo, en sus reuniones regulares, diagnosticó las necesidades actuales de los distintos sectores, desde la dificultad que representa para los escritores editar libros o para los bailarines de danza contemporánea o folklórica la falta de espacios propios y las dificultades que representa para el sector el arrendamiento de escenarios para representar sus creaciones o la de pagar un salario digno con los aportes sociales correspondientes a los artistas. Así, el establecimiento de un Programa de Fortalecimiento representó la respuesta natural a esas necesidades orientando, por otra parte, a favorecer una mayor interacción entre los artistas, entre las distintas gremiales u organizaciones y entre los artistas y los circuitos comunitarios participativos. Cabe destacar además, que el Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo resulta, entonces, el primer organismo público en aplicar la Ley del Artista y Oficios conexos, lo que es percibido desde el sector de las artes como un acontecimiento de relevante significación. En los primeros pasos de este Programa se han destinado fondos para la creación (producción) y salarios de los artistas, fondos de apoyo para el funcionamiento de las salas, generación de un convenio entre ADDU y FUTI lo que posibilita la multiplicación de espacios para la danza, edición para que los escritores puedan ser leídos, a nivel musical se ha establecido una programación de más de 150 conciertos representativos de los distintos estilos producidos en escenarios de distinta magnitud donde el 100 por ciento de lo recaudado irá para los artistas. En lo que hace al fortalecimiento del sector de las artes visuales se está trabajando en promover un marco regulatorio que establezca por ley que en los edificios haya obras de artistas nacionales. Por otra parte, se establece como primera contrapartida un cupo que representa el 20 por ciento de las butacas de las diferentes salas apoyadas por el programa que se convertirán en localidades gratuitas destinadas a los sectores más vulnerables de la población así como a los escolares y liceales de la enseñanza pública facilitándoles así el acceso a una oferta espectacular variada. El Programa ofrece además una nutrida agenda de funciones gratuitas de espectáculos de teatro, danza y música en los barrios de las zonas periféricas e incluso rurales de Montevideo. Como dato significativo cabe señalar que la primera función de estas giras barriales tuvo lugar en Rincón del Sauce, el Club de esta zona semi rural se convirtió en una sala teatral equipada para representar Los días contados del uruguayo Franklin Rodríguez. En esa jornada que incluyó montaje, función y desmontaje, los vecinos que llegaban al lugar, a pie, en camionetas o hasta en bicicleta, dialogaron sin necesidad de mediaciones con los artistas, además de llenar la sala para la función.