05/08/2026
A finales del siglo XVIII, nubes negras se cernían sobre Francia. El pueblo estaba descontento con las viejas costumbres. Miembros de la nobleza e incluso algunos del clero habían abusado de su poder y privilegios. Se había alimentado una lucha de poder entre la burguesía y la nobleza. Con el tiempo, esto conduciría a la Revolución Francesa. Los revolucionarios oprimieron la fe católica y muchos sacerdotes, monjas y fieles encontraron su destino a los pies de la guillotina.
Sin embargo, los católicos devotos de Francia ocultaban su fe y los sacerdotes ofrecían misas en sus casas. Juan Mª hizo su primera confesión en casa, y recibió su primera comunión en la casa de Madam de Piñón. La educación formal de Juan Mª Vianney se había visto interrumpida por la Revolución Francesa, por lo que el estudio y el aprendizaje le eran difíciles. Era un modelo de piedad. Lo que le faltaba en educación lo compensaba con devoción. En 1818, Ars no tenía su propio párroco. La gente de Ars era pobre, no solo materialmente, sino también en fe y en moral. Madmoisel de Ars, la señora del castillo, le pidió al obispo un párroco, quien terminó cediendo y envió a Monsieur Vianney.
La Iglesia de Ars estaba tan deteriorada como el pueblo y su gente. Monsieur le Curé sintió que lo primero que debía hacer era renovar la casa de Dios. Ordenó al sacristán sonar las campanas tres veces al día para el rezo del Ángelus. Le preocupaba que la mayoría de gente de Ars no asistía a Misa los domingos. Estuvo dispuesto a visitar a cada una de las casas, para que la gente debiera saber lo que se requiere para salvar sus almas.
Madmoisel de Ars le comentó que la iglesia durante la revolución fue saqueada por los vándalos, el párroco de la época prestó juramento civil y luego renunció al sacerdocio. La iglesia dedicada a San Sixto, se utilizaba entonces para las asambleas del decadí, donde rendía culto a la diosa de la razón y se imponía al pueblo la ridícula semana de los diez días. A Juan Mª Vianney le preocupaba que las ovejas han estado demasiado tiempo sin pastor y que ahora adoran animales, la casa de Dios está en ruinas, muy pobre por dentro y por fuera. Le propuso a Madmoisel de Ars que tenían que hacer que la iglesia fuera atractiva, que la gente sintiera que estaba visitando la casa de Dios, que tenía que ser la mejor y la más gloriosa casa de todo Ars. Y así, ella apoyó las renovaciones de la iglesia, también pidiendo ayuda al Vizconde Francois que vivía en Paris. Madmoisel de Ars ayudaba también a un número abrumador de indigentes que fueron el resultado de las revoluciones y las guerras. Monsieur le Curé se dirigió a Lyon a visitar y a pedir ayuda a Pauline Jaricot, hija de un rico industrial de Lyon.
A medida que las cantinas cerraban y la gente se acercaba a Dios, los ataques del diablo contra Vianney se hicieron más intensos. Era como si el maligno supiera que estaba perdiendo a Ars y a su gente. Monsieur le Curé no solo se dedicó a renovar la iglesia, sino que también renovó y amplió el antiguo santuario en ruinas dedicado a Nuestra Señora y construyó una capilla a su patrono de confirmación, San Juan Bautista, bendecida e inaugurada en la fiesta del santo el 24 de junio. Y puso sobre la puerta: «su cabeza fue el precio de un baile». Le Curé se daba cuenta de que sus sermones eran fuertes y confesó que sentía que era la medicina que necesitaban.
Le Curé de Ars tenía sus detractores, y el obispo lo mandó a llamar, y le dijo a él que había recibido algunas quejas pero que también había hecho averiguaciones y a pesar de sus duros sermones, «la iglesia estaba prosperando, incluso que había iniciado renovaciones, creando una escuela para niñas y huérfanos. El orden e incluso la prosperidad habían regresado a Ars». Al final le dijo que quería que se quedara en Ars siguiendo por el camino que había cultivado. El obispo también afirmó que es el Espíritu Santo quien ilumina al Cura de Ars, incluso está ayudando a los lugareños a establecer negocios, tiendas de alimentos, pequeños hoteles y pensiones, así como restaurantes, y creía que la mayoría de la gente aprobaba al Cura de Ars, los que estaban en descontento con él, probablemente eran celos.
Monsieur le Curé imploraba a la gente de Ars que rezara, que diera las gracias antes y después de comer, que rezara el Ángelus tres veces al día. A medida que aumentaba la fe y las devociones de la gente, Ars se transformaba de un lugar de desesperación y libertinaje a un pueblo bien ordenado que crecía en prosperidad. Ars se estaba convirtiendo en un lugar donde la gente celebraba su fe, amaban las fiestas y festivales de la Iglesia. Debido al cierre de las cantinas, disminuyó la pobreza, los pobres y los indigentes en Ars. Reflexionaron los habitantes en las palabras de Jesús: «busquen primero el reino de Dios y su justicia…»
Con el paso de los años, la santidad que llegó a la gente de Ars fue muy especial. La asistencia a Misa era muy alta, incluso en días de semana, adornaron la iglesia con pancartas hermosas y ornamentos sagrados. La honestidad con su trato con los demás se volvió conocida. Cuando los peregrinos comenzaron a llegar a Ars y las filas de confesiones crecían, notaron que la gente de Ars ayudaba a su Cura a llevar el mensaje de amor y bondad. Durante los últimos años de la vida del santo Cura de Ars, el número de peregrinos que viajaban a Ars, solo en transporte público alcanzó los 80,000. Pero se estima que el número total de peregrinos sería alrededor de 120,000. A medida que la santidad y reputación del Cura de Ars se extendían por Francia, los peregrinos llegaban de otras parroquias desde muy lejos, incluso de otros países. Ello tuvo el efecto de molestar a ciertos clérigos locales. Hubieron quejas nuevamente y algunos de sus celosos compañeros sacerdotes elaboraron una petición al obispo de una carta abierta para que lo destituyeran del ministerio.
En sus últimos años la humildad de Monsieur le Curé y su comprensión de la fragilidad humana le permitieron mostrar una gran misericordia por los pecadores. Lloraba por los pecados confesados, lágrimas de alegría y a veces lágrimas de tristeza, a veces pasaba hasta 16 horas en el confesionario a pesar de sus muchos sacerdotes asistentes. Posteriormente en su vida, contrario a su esperanza de ser expulsado a un monasterio o huir de Ars y llevar una vida de oración, el obispo lo nombró canónigo honorario, lo que aceptó a regañadientes. Asimismo el emperador le otorgó el grado de caballero de la orden imperial de la Legión de Honor, que demostraba lo respetado que era por su trabajo con los desposeídos, incluso por las autoridades civiles de toda Francia. Sin embargo, vendió su medalla para los pobres.
A Monsieur le Curé le encantaban sobre todo las grandes fiestas, festivales y procesiones de la Iglesia y al pueblo también le gustaban. San Juan María Vianney murió en 1859. Fue canonizado en 1925 por el Papa Pío XI. En 1929 fue nombrado Patrono de los Párrocos.
⚜️Paz y bien.
Filmado en Ars, este programa original de EWTN presenta la vida, mi...