25/12/2025
El día de ayer, 24 de diciembre, nuestra oficina se convirtió en un lugar de encuentro y de acogida. No solo recibimos a los trabajadores actuales de la empresa, sino también a aquellos que en algún momento formaron parte de ella y que hoy se encuentran jubilados o desempeñándose en otras instituciones. Fue un momento profundamente especial, lleno de alegría y nostalgia, en el que pudimos compartir anécdotas que nos hicieron revivir los buenos tiempos y los lazos que hemos construido a lo largo de más de cinco décadas de historia, desde nuestros inicios en 1974.
Este tipo de celebraciones nos recuerdan —y le recuerdan también a quienes quizá no conocen tan bien nuestra historia— que la esencia de la empresa es, y siempre ha sido, la familia. Desde 1974, Barrantes, Arquitectura y Construcción ha crecido como una empresa familiar, pero no solo porque mi padre, el arquitecto Oscar Barrantes, me haya heredado este proyecto. Sino también porque aquí tratamos a nuestros trabajadores como parte de nuestra propia familia: nos preocupamos unos por otros, compartimos momentos emotivos y, aunque la vida haya llevado a algunos por caminos distintos, los seguimos recordando y valorando como si aún caminaran a nuestro lado.