19/08/2025
Tengo más de 28 años de experiencia como topógrafo, y aún conservo la misma pasión cada vez que inicio un nuevo proyecto. Esa pasión viene acompañada de una mezcla de nervios, presión e inquietud, pero sobre todo del compromiso de entregar a cada cliente un trabajo digno y a la altura de sus expectativas.
Siempre busco dar más de lo que esperan de mí, sin limitarme únicamente a mis funciones, porque sé que en cada proyecto se refleja no solo mi esfuerzo, sino también el valor de mi tiempo, mi experiencia y mi dedicación.
Cada cliente puede tener procesos constructivos diferentes, con métodos propios de trabajo, y es ahí donde uno sigue aprendiendo y adaptándose a cada situación. La topografía también enseña a trabajar bajo presión, a confiar plenamente en el equipo y a reconocer el valor de todos: fierreros, carpinteros, coladores, operadores, ayudantes y, por supuesto, cada integrante que aporta para que el resultado final sea exitoso.
Esa sensación que me acompaña en cada proyecto es la misma que tenía en mi juventud cuando jugaba fútbol. Llegué a disputar hasta siete partidos por semana entre fútbol rápido, de salón y soccer. Antes de cada encuentro sentía esa ansiedad intensa, incluso ganas de vomitar, sin importar si jugábamos contra el último lugar de la tabla o contra el rival más fuerte. Pero en cuanto tocaba el balón, todo desaparecía. Mis compañeros lo sabían, por eso siempre me pasaban el balón de inmediato: porque al tenerlo en mis pies, recuperaba la calma y me conectaba con el juego.
Así es también en mi profesión: esa mezcla de nervios y pasión desaparece en cuanto comienzo a trabajar, porque sé que estoy en el lugar correcto, haciendo lo que más me gusta...........👷👷♂️ Itd Sonora 👷👷♂️