13/01/2020
Un aceite hidráulico de mala calidad puede ocasionar daños graves al sistema de dirección de tu vehículo. Es importante reconocer el tipo de aceite que le corresponde a tu carro así como también vigilar que la limpieza y los niveles del mismo sean los óptimos para su correcto funcionamiento.
Hay varios tipos principales de fluidos:
1. Mineral. Tienen fracciones de petróleo refinado y aditivos que mejoran las propiedades e incrementan el rendimiento del aceite. El pro más importante de los fluidos minerales, sin contar el precio, es que no impactan agresivamente sobre los elementos hechos con goma. No obstante, su vida útil es corta y tienen tendencia a formar más espuma.
2. Semisintético. Su composición tiene sustancias minerales y también sintéticas. Un menor grado de viscosidad, resistencia a la formación de espuma y buena lubricación son los principales pros de este producto. Los fluidos semisintéticos, no obstante, destruyen los elementos hechos de goma que forman parte de la dirección hidráulica.
3. Sintético. Su composición tiene alcoholes polihidroxilados en gran parte, poliésteres y algunas fracciones de petróleo particularmente refinadas. Para minimizar el impacto destructivo sobre las juntas hechas con goma, se mezclan aditivos especiales en la composición de estos aceites sintéticos. Los fluidos sintéticos tiene un precio mayor, pero sus características de rendimiento son absolutamente más eficaces: resistencia a la formación de espuma, baja viscosidad, capacidad para trabajar con temperaturas extremas y mayor vida útil.
El envase del líquido de dirección hidráulica tiene, de forma habitual, datos acerca de la normativa que cumple y en qué vehículos puede usarse.