27/02/2026
El primer cable transatlántico de fibra óptica que conectó a Estados Unidos con Europa en 1988, está siendo extraído del lecho marino en este preciso momento, marcando el fin de una era en las telecomunicaciones.
Este es el histórico TAT-8, un cable de 6.000 kilómetros producto de una obra maestra de la ingeniería. Mientras los cables anteriores usaban cobre para transmitir señales eléctricas, el TAT-8 usó luz, multiplicando por diez la capacidad de llamadas y ampliando el internet global que conocemos hoy.
El cable dejó de operar en 2002 debido a un daño que era más costoso de reparar, que construir cables nuevos con mejor tecnología. Tras más de dos décadas en el fondo del Atlántico, buques especializados lo están recuperando con el objetivo de reciclarlo.
Aunque su núcleo es de fibra de vidrio, el cable está blindado con acero, polietileno y toneladas de cobre de altísima calidad. En la época actual, donde el cobre es cada vez más escaso y valioso para la transición energética, reciclar esta reliquia tecnológica es una mina de oro industrial.
Escribí este articulo con fines educativos e informativos basado en fuentes de Reportes de Subsea Environmental Services y la International Cable Protection Committee (febrero 2026).