30/06/2026
Rafael Gutiérrez, nuestro Director General, tiene una historia que vale la pena leer. Tal vez quienes la vivieron se van a reconocer, a ellos les pide disculpas de antemano, pero cree que es valioso compartirla.
Hace algunos años trabajó con dos hermanos. Cada uno tenía su propio negocio en un mercado de abastos, los dos comercializaban el mismo producto, los dos llevaban años operando de manera muy similar.
Les propuso desarrollar un sistema para automatizar el control de su mercancía. En ese tiempo los ERPs no existían todavía, lo que había era libretas, y luego Excel. Los dos entendieron pero uno no quiso invertir, no veía para qué cambiar. El otro sí, pensó que la mejora en productividad valía lo que costaba.
Tiempo después, a los dos se les presentó la misma oportunidad: trabajar con una gran cadena de supermercados. El tipo de contrato que todo empresario sueña con conseguir algún día.
El que invirtió pudo. Tenía el sistema, podía manejar el volumen. Y ese contrato cambió su negocio.
El que esperó no pudo. Su operación seguía en una libreta y la cadena no iba a esperar a que implementara el sistema.
En 38 años hemos visto historias similares: la tecnología parece opcional, algo que puede postergarse hasta que no haya opción. En realidad es parte importante de la estrategia de negocio. Descuidarla puede hacer que perdamos oportunidades que no regresan.