30/01/2026
La historia de BIPAL TOTAL:
(antes Biopal Total).
A principios de la década de los 90, en Sevilla, la colombicultura se vivía con una intensidad especial. Los aficionados no hablaban de marcas ni de campañas publicitarias; hablaban de palomos, de fondo, de resistencia, de recuperación y, sobre todo, de resultados reales en el campo. En ese entorno, marcado por la experiencia y la observación directa, nació lo que hoy conocemos como BIPAL TOTAL.
Todo comenzó gracias a Toni Ortiz, un apasionado de la colombicultura, aficionado meticuloso y profundamente comprometido con el rendimiento y el bienestar de sus palomos deportivos. Toni no buscaba soluciones rápidas ni fórmulas milagro. Su experiencia le había enseñado que el verdadero progreso se consigue observando, probando y corrigiendo cada detalle.
En aquellos años, Toni mantenía frecuentes y largas conversaciones con Arturo Mariscal Toro, dueño de la empresa Tegan Bipal, intercambiando inquietudes, ideas y problemas reales que se daban en los palomares. En una de esas charlas, surgió una necesidad muy concreta, expresada con total claridad:
“Hace falta un producto que le dé al palomo fuerza y resistencia de verdad, que aguante la exigencia de la competición y ayude a recuperarse mejor.” A partir de ese momento, el objetivo fue claro. No se trataba de crear un producto para vender, sino de desarrollar una fórmula pensada desde la afición y para la afición, basada en la experiencia práctica y en las necesidades reales del palomo deportivo.
Tras un periodo de investigación, pruebas continuas y ajustes minuciosos, nació Biopal Total. Desde el principio, se concibió como un producto que debía demostrarse en el campo, en el uso diario, sin artificios ni promesas vacías.
Los primeros en probarlo fueron los colombicultores de la Sociedad Colombicultora de San Juan de Aznalfarache (Sevilla), sociedad a la que pertenecía el propio Toni Ortiz. No hubo lanzamientos ni campañas. Hubo algo mucho más importante: confianza entre aficionados.
Los socios comenzaron a utilizar Biopal Total en sus palomos y los resultados no tardaron en hacerse visibles. Los animales mostraban mayor fuerza, mejor respuesta al esfuerzo, más fondo durante la competición y una recuperación más rápida tras los vuelos. Lo más relevante era que esos resultados se repetían de forma constante.
La satisfacción entre los aficionados fue general.
No se hablaba de milagros, se hablaba de hechos. El producto empezó a recomendarse de boca en boca, con la credibilidad que solo tiene quien lo ha probado en su propio palomar y ha comprobado los resultados.
1992: un año clave
El año 1992 marcó un punto de inflexión. Sevilla era el centro de todas las miradas con la celebración de la Exposición Universal de Expo 92, y en ese mismo contexto se celebró el Campeonato Nacional de Colombicultura en la localidad de Bormujos (Sevilla).
Durante aquellos días, colombicultores de toda España se desplazaron hasta la provincia para participar y asistir al campeonato. Fue un momento excepcional de encuentro, intercambio de experiencias y convivencia entre aficionados de distintos puntos del país.
Ese evento se convirtió en una oportunidad única para dar a conocer Biopal Total. El producto, que ya había demostrado su eficacia en los palomares locales, empezó a llamar la atención de colombicultores de otras regiones. Muchos de ellos pudieron conocerlo de primera mano, escuchar la experiencia de quienes ya lo utilizaban y comprobar los resultados obtenidos en palomos de competición.
El campeonato de Bormujos supuso un impulso decisivo. A partir de entonces, Biopal Total comenzó a salir del ámbito local y a extenderse progresivamente a otros puntos de España, siempre respaldado por la recomendación directa de los propios aficionados.
Con el tiempo, y de manera natural, Biopal Total dejó de ser exclusivo del palomo deportivo. Algunos criadores, conocedores de sus efectos, empezaron a utilizarlo también en la cría de canarios y psitácidos, buscando ese mismo aporte de fuerza, vitalidad y mejor recuperación en épocas de mayor exigencia.
Los resultados volvieron a ser muy positivos.
En la cría de canarios y psitácidos, el producto demostró su versatilidad, ayudando a mejorar el estado general de las aves, su resistencia y su respuesta en momentos clave como la cría, el crecimiento y la recuperación. Una vez más, fueron los propios criadores quienes validaron el producto con su experiencia diaria.
Con el paso de los años, el producto evolucionó en imagen y en nombre, pasando a denominarse BIPAL TOTAL, pero manteniendo intacta su esencia. La fórmula que había funcionado desde el inicio se mantuvo, porque cambiarla habría significado renunciar a aquello que la hizo ganar la confianza de tantos aficionados.
Hoy, 36 años después, BIPAL TOTAL sigue siendo un producto de referencia.
No por ser el más nuevo ni el más llamativo, sino por algo mucho más importante:
porque nació de la afición, se probó en la afición y se consolidó gracias a los resultados.