Lina Tur

Lina Tur Coaching & Terapia & Hipnosis

Hay frases que escuchaste hace veinte o treinta años…Y que todavía siguen tomando decisiones por ti."No molestes.""No ll...
13/07/2026

Hay frases que escuchaste hace veinte o treinta años…
Y que todavía siguen tomando decisiones por ti.
"No molestes."
"No llores."
"Tienes que ser fuerte."
"Piensa en los demás."
"No seas egoísta."
"Hay que aguantar."
Y aunque hoy eres adulto/a, muchas veces sigues obedeciendo esas órdenes invisibles.
Por eso te cuesta pedir ayuda.
Por eso te cuesta poner límites.
Por eso te cuesta expresar lo que necesitas.
Porque una parte de ti sigue intentando ser el niño o la niña que aprendió que para ser querido había que comportarse de cierta manera.
La pregunta es:
¿Esas frases siguen ayudándote?
¿O ha llegado el momento de revisarlas?
Porque crecer no consiste solo en cumplir años.
También consiste en cuestionar las reglas que heredaste.
👉 ¿Qué frase de tu infancia sigue influyendo en tu vida hoy?




Hay discusiones que parecen hablar del presente.Pero en realidad hablan del pasado.Una crítica de tu pareja.Una conversa...
11/07/2026

Hay discusiones que parecen hablar del presente.
Pero en realidad hablan del pasado.
Una crítica de tu pareja.
Una conversación con tu madre.
Un comentario de un compañero de trabajo.
Y de repente reaccionas con una intensidad que ni tú mismo entiendes.
Porque no siempre estás respondiendo a lo que ocurre hoy.
A veces estás reaccionando desde heridas que llevan años dentro de ti.
Heridas de rechazo.
De abandono.
De falta de reconocimiento.
De sentir que nunca era suficiente.
Por eso algunas situaciones te afectan mucho más que otras personas.
No porque seas más débil.
Sino porque tocan una parte de tu historia que todavía duele.
Y cuando entiendes esto, algo cambia.
Dejas de preguntarte:
"¿Qué me han hecho?"
Y empiezas a preguntarte:
"¿Qué se ha activado dentro de mí?"
Y esa pregunta tiene el poder de transformar cualquier relación.
👉 ¿Qué situación suele hacerte reaccionar de forma desproporcionada?




10/07/2026

Heredamos mucho más que los rasgos físicos.
Heredamos formas de pensar.
Creencias.
Miedos.
Lealtades.
Maneras de entender el amor, el dinero, el éxito o el sufrimiento.
Y muchas veces las llevamos tan integradas que creemos que son nuestras.
Pero no siempre lo son.
Hay personas que viven intentando cumplir expectativas que nunca eligieron.
Personas que cargan responsabilidades que no les corresponden.
Personas que repiten historias familiares sin cuestionarlas.
Hasta que un día se atreven a preguntarse:
¿Esto lo quiero yo?
¿O simplemente lo aprendí?
Y esa pregunta puede cambiar una vida.
Porque no todo lo heredado merece ser conservado.
👉 ¿Qué creencia familiar has empezado a cuestionar en los últimos años?

10/07/2026

Muchas personas creen que aprenden a amar cuando empiezan a tener pareja.
Pero la realidad es que las primeras lecciones sobre el amor suelen llegar mucho antes.
Las aprendes observando.
Viendo cómo se trataban tus padres.
Cómo se resolvían los conflictos.
Cómo se expresaba el cariño.
Cómo se gestionaba el enfado.
Cómo se vivía la cercanía o la distancia emocional.
Y aunque no te des cuenta, muchas de esas enseñanzas siguen acompañándote hoy.
A veces repites lo que viste.
Otras veces haces exactamente lo contrario.
Pero en ambos casos, tu historia familiar sigue teniendo influencia.
Por eso dos personas pueden entender el amor de formas completamente distintas.
Porque cada una aprendió en una escuela diferente.
Y la primera escuela de las relaciones suele ser el hogar.
La buena noticia es que aquello que aprendiste no tiene por qué determinar tu futuro.
Porque comprender tu historia te da la posibilidad de escribir una nueva.
👉 ¿Qué aprendizaje sobre el amor crees que heredaste de tu familia?




Hay una traición de la que se habla muy poco.No ocurre cuando alguien te miente.No ocurre cuando alguien te decepciona.O...
09/07/2026

Hay una traición de la que se habla muy poco.
No ocurre cuando alguien te miente.
No ocurre cuando alguien te decepciona.
Ocurre cuando te abandonas a ti.
Cuando sabes que algo no te hace bien y sigues ahí.
Cuando quieres decir no y dices sí.
Cuando conoces la verdad, pero haces como si no la vieras.
Cuando te prometes que esta vez te elegirás… y vuelves a dejarte para después.
Y duele.
Porque en el fondo sabes que nadie puede traicionarte tantas veces como tú mismo/a.
La buena noticia es que también puedes empezar a hacer algo diferente.
Porque cada vez que te escuchas.
Cada vez que te respetas.
Cada vez que te eliges.
Empiezas a reconstruir la confianza más importante de tu vida:
La confianza en ti.
👉 ¿En qué parte de tu vida sientes que te has estado fallando últimamente?




Una de las frases más utilizadas en las relaciones es:"No tengo tiempo."Y a veces es verdad.Todos tenemos etapas complic...
08/07/2026

Una de las frases más utilizadas en las relaciones es:
"No tengo tiempo."
Y a veces es verdad.
Todos tenemos etapas complicadas.
Más trabajo.
Más responsabilidades.
Más preocupaciones.
Pero otras veces no es una cuestión de tiempo.
Es una cuestión de prioridad.
Porque cuando algo es realmente importante para ti, normalmente encuentras la forma de hacerle un espacio.
Quizá no el espacio ideal.
Quizá no todo el que te gustaría.
Pero algún espacio.
Y esto no solo ocurre en pareja.
También ocurre con las amistades.
Con la familia.
Con tu salud.
Con tus proyectos.
E incluso contigo mismo/a.
Por eso resulta tan doloroso cuando alguien siempre tiene tiempo para todo… excepto para aquello que dice que le importa.
Y también por eso es tan importante revisar tu propia vida.
Porque a veces te quejas de no tener tiempo para cuidarte, descansar o hacer aquello que te hace bien.
Pero si observas tus prioridades reales, descubres que llevas meses colocándote al final de la lista.
El tiempo es limitado.
Pero las prioridades revelan mucho sobre cómo estamos viviendo.
👉 Si observaras tus prioridades de los últimos tres meses, ¿qué dirían sobre lo que realmente es importante para ti?




07/07/2026

A veces piensas que necesitas unas vacaciones.
Un fin de semana libre.
Dormir más horas.
Desconectar.
Y aunque todo eso ayuda, sigues sintiéndote agotado/a.
Porque no todo el cansancio es físico.
Hay cansancios que nacen en las relaciones.
El cansancio de tener que explicarte constantemente.
El cansancio de sentir que siempre eres tú quien sostiene.
El cansancio de caminar con cuidado para no molestar.
El cansancio de adaptarte a todo el mundo.
El cansancio de tragarte lo que piensas para evitar conflictos.
El cansancio de intentar ser quien otros esperan que seas.
Y ese agotamiento no desaparece durmiendo más.
Porque su origen no está en tu cuerpo.
Está en la forma en que te relacionas.
Por eso hay personas que vuelven de vacaciones igual de agotadas que se fueron.
Porque el problema no era la falta de descanso.
Era el exceso de carga emocional.
A veces lo que necesitas no es parar.
Es revisar qué personas, situaciones o dinámicas están consumiendo una energía que ya no puedes seguir regalando.
Porque vivir cansado/a no siempre es una cuestión de agenda.
Muchas veces es una cuestión de límites.
👉 ¿Qué situación o relación te está agotando más de lo que te gustaría reconocer?




LO QUE TOLERAS ENSEÑA A LOS DEMÁS CÓMO TRATARTEMuchas personas creen que los límites se ponen para cambiar a los demás.P...
06/07/2026

LO QUE TOLERAS ENSEÑA A LOS DEMÁS CÓMO TRATARTE
Muchas personas creen que los límites se ponen para cambiar a los demás.
Pero no es así.
Los límites no existen para educar al otro.
Existen para protegerte a ti.
Porque cada vez que aceptas algo que te hace daño sin decir nada, estás enviando un mensaje.
Cada vez que callas algo importante.
Cada vez que justificas lo injustificable.
Cada vez que vuelves a aceptar aquello que ya te dolió la última vez.
Estás enseñando a los demás cuál es el precio de tenerte en su vida.
Y aquí aparece una verdad incómoda:
La mayoría de las personas no te tratarán como mereces.
Te tratarán como les permitas.
No porque sean malas personas.
Sino porque los seres humanos aprendemos constantemente dónde están los límites de los demás.
Por eso muchas relaciones se deterioran poco a poco.
No por una gran falta de respeto.
Sino por pequeñas renuncias repetidas.
Pequeñas cosas que te molestan.
Pequeñas cosas que te duelen.
Pequeñas cosas que tragas para evitar conflicto.
Hasta que un día descubres que ya no reconoces la relación.
Y entonces culpas al otro.
Cuando quizá llevabas años participando sin darte cuenta en la construcción de esa dinámica.
Poner límites no garantiza que los demás cambien.
Pero sí garantiza que tú dejes de colaborar con aquello que te hace daño.
Y eso ya cambia muchas cosas.
👉 ¿Qué comportamiento sigues tolerando esperando que algún día cambie por sí solo?




Hay personas que entran en una habitación y te sientes bien.Y hay personas con las que pasas una hora y sientes que nece...
04/07/2026

Hay personas que entran en una habitación y te sientes bien.
Y hay personas con las que pasas una hora y sientes que necesitas tres días para recuperarte.
Curiosamente, muchas veces no prestamos atención a eso.
Nos enseñaron a cuidar nuestro tiempo.
Nuestro dinero.
Nuestra imagen.
Pero casi nadie nos enseñó a cuidar nuestra energía.
Y la energía es uno de los recursos más valiosos que tienes.
Porque de ella dependen tus ganas, tu creatividad, tu paciencia, tu salud emocional y tu capacidad para disfrutar de la vida.
Por eso es importante entender algo:
No todas las personas tienen que ocupar el mismo espacio en tu vida.
Hay relaciones que nutren.
Hay relaciones que acompañan.
Y hay relaciones que agotan.
Personas con las que siempre acabas sintiéndote culpable.
Personas que solo aparecen cuando necesitan algo.
Personas que convierten cualquier conversación en un problema.
Y no, no estás obligado/a a dar acceso ilimitado a todo el mundo.
Poner límites no es egoísmo.
Es higiene emocional.
Porque igual que no dejarías entrar a cualquiera en tu casa, tampoco deberías permitir que cualquiera ocupe un lugar privilegiado en tu mundo emocional.
La madurez consiste, entre otras cosas, en aprender a elegir cuidadosamente quién tiene acceso a tu energía.
👉 ¿Qué relación te deja sistemáticamente más agotado/a de lo que te gustaría reconocer?




03/07/2026

EL DÍA QUE DEJAS DE PEDIR PERMISO PARA SER TÚ
Hay un momento en la vida que pasa desapercibido para casi todo el mundo.
No hay fuegos artificiales.
No hay grandes anuncios.
No hay una fecha que recuerdes para siempre.
Pero cambia muchas cosas.
Es el día que dejas de vivir pendiente de lo que otros esperan de ti.
Porque durante años intentas ser la hija correcta.
La pareja correcta.
La amiga correcta.
La profesional correcta.
Intentas encajar.
Intentas no decepcionar.
Intentas que todos estén bien contigo.
Y mientras tanto, poco a poco, te vas alejando de ti.
Hasta que un día te haces una pregunta incómoda:
"¿Y yo qué quiero?"
Y descubres que llevas demasiado tiempo adaptándote a la vida que otros esperan de ti.
Ese día empieza algo nuevo.
Porque entiendes que madurar no es conseguir que todo el mundo te apruebe.
Madurar es aceptar que algunas personas se decepcionarán cuando empieces a ser tú.
Y aun así, seguir adelante.
Porque la libertad emocional no aparece cuando todo el mundo te entiende.
Aparece cuando ya no necesitas que lo hagan.
👉 ¿En qué parte de tu vida sigues pidiendo permiso para ser quien realmente eres?





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