Merche Jiménez Lara

Merche Jiménez Lara Alzar el Vuelo, un viaje en el que el camino comienza con un salto al vacío. Despertando tu fuerza

Esta semana he escuchado muchos testimonios de gente de Ceuta. Sin filtro, sin cuidar demasiado cómo sonaban.Y mientras ...
04/09/2026

Esta semana he escuchado muchos testimonios de gente de Ceuta. Sin filtro, sin cuidar demasiado cómo sonaban.

Y mientras los escuchaba me acordé de algo de Bert Hellinger: todo sistema tiene un orden y una de las cosas que planteaba es que todos los que forman parte de él tienen derecho a pertenecer.

Me quedé pensando en eso.

Porque debajo de muchas de las cosas que escuché estos días había miedo, defensa, enfado… pero también algo que se parecía mucho a no saber del todo cuál es tu sitio.

Y eso no pasa solo en una ciudad.

Lo veo en los equipos que he acompañado.Cuando alguien siente que queda fuera, la señal no se queda en esa persona. De alguna manera se reparte entre todos, aunque nadie diga nada.

Cambian las conversaciones, aparecen pequeños bandos, se dejan de contar determinadas cosas.

Supongo que a veces pensamos que pertenecer es estar de acuerdo.

Y no.

Es saber que puedes no estarlo y seguir teniendo sitio.

Lo que tenía en la cabeza para esta semana en la Costa Dálmata:Playa. Sol. Tumbona. Chapuzón cuando me diera la gana. Vi...
31/08/2026

Lo que tenía en la cabeza para esta semana en la Costa Dálmata:

Playa. Sol. Tumbona. Chapuzón cuando me diera la gana. Visitas a cualquier hora..

Lo que ha pasado de verdad:

El día antes de venir estaba en urgencias. Una erupción alérgica, pinchazo, antihistamínicos, corticoide y una indicación médica bastante poco negociable:

Nada de sol.

Estupendo.

Costa Dálmata. Agosto. 😏

Así que cambiamos el plan.

Baños a las nueve de la mañana.Atardeceres que se alargan.Otros lugares. Otros horarios.

Ostras en Mali Ston.

Y una roca con sombra que se ha convertido en mi pequeño apartamento en primera línea de playa.

Hay una frase que estos días me viene mucho a la cabeza:

“¿Quieres hacer reír a Dios? Cuéntale tus planes.”

Y pensaba que, en realidad, hacemos esto constantemente.

Trazamos el plan con lo que sabemos hoy.

Y mañana cambia algo.

El cuerpo dice que no.

La bolsa baja.

El mercado cambia.

Te cambian de departamento, de empresa, de lo que sea.

Un proyecto que parecía clarísimo deja de serlo.

O aparece algo que ni siquiera estaba en el mapa.

Y quizá la cuestión no sea hacer mejores planes.

Quizá sea no enamorarnos tanto de ellos como para no saber movernos cuando cambia el escenario.

Porque cambiar el plan no significa que el nuevo sea peor.

Significa que han cambiado las condiciones.

Y ahí es donde empieza otra cosa: mirar lo que hay, recolocar las piezas y seguir.

A veces será un cambio importante.

Y otras, simplemente, descubrir que el Adriático a las nueve de la mañana tampoco está nada mal.

Se trabaja con el barro que hay.

No con el que habías imaginado.

PARTE 2 · LO QUE ENTIENDO AHORAHay frases que escribimos mucho antes de entenderlas.A mí me pasó con aquella:«En mi cora...
22/08/2026

PARTE 2 · LO QUE ENTIENDO AHORA

Hay frases que escribimos mucho antes de entenderlas.

A mí me pasó con aquella:

«En mi corazón no hay terremoto, pero en mi cuerpo sí».

Hoy entiendo algo que entonces no sabía explicar:

sentir algo no significa necesariamente tener que hacer algo con ello.

Tenemos una manía tremenda de convertir cada emoción en una instrucción.

Si tengo miedo, no voy.
Si lo echo de menos, vuelvo.
Si todavía me duele, será que no lo he superado.

Pero a veces el miedo no está diciendo «no vayas».

A veces solo está diciendo:

«Yo no he estado nunca aquí».

Porque incluso lo que nos hace daño tiene una ventaja: lo conocemos. Sabemos movernos ahí.

Lo nuevo no.

Y quizá por eso confundimos tantas veces la incomodidad con una señal de peligro.

Hay decisiones correctas que duelen.
Personas que echamos de menos y a las que no queremos de vuelta.
Cosas que hemos perdonado y que nuestro cuerpo todavía recuerda.
Lugares a los que queremos ir mientras una parte de nosotros grita que salgamos corriendo.

Madurar, quizá, tenga algo que ver con esto:

con aprender a escuchar lo que sentimos sin obedecerlo automáticamente.

Entender que una emoción trae información, pero no siempre trae instrucciones.

Que puedes tener miedo y avanzar.

Echar de menos y no volver.

Sentir dolor y haber superado algo.

Perdonar y seguir poniendo límites.

Porque quizá la paz no sea conseguir que dentro de nosotros deje de temblar todo.

Quizá sea poder elegir hacia dónde caminar aunque todavía tiembles.

PARTE 1 · LO QUE ESCRIBÍ ENTONCESHoy he vuelto a abrir unos cuadernos que escribí hace muchos años.Y es curioso encontra...
09/08/2026

PARTE 1 · LO QUE ESCRIBÍ ENTONCES

Hoy he vuelto a abrir unos cuadernos que escribí hace muchos años.

Y es curioso encontrarte con cosas que escribió otra versión de ti.

Hay frases que lees y piensas: madre mía, Merche… 😂
Otras que hoy no escribirías ni de coña.

Y luego están las que vuelven a tus manos y te dejan parada.

Hoy ha sido esta:
«En mi corazón no hay terremoto, pero en mi cuerpo sí».

No recuerdo exactamente qué estaba viviendo. Pero hoy entiendo mucho mejor qué quería decir aquella mujer.

Porque puedes saber que tienes que irte y tener miedo. Echar de menos a alguien al que no quieres de nuevo en tu vida. Perdonar y seguir poniéndote en guardia. Tomar una decisión que sabes que necesitas y dormir fatal después.

Y también puede pasar al revés.

Puedes estar trabajando, riéndote, haciendo tu vida con absoluta normalidad… mientras por dentro tienes un terremoto de cojones que no está viendo nadie.

Somos bastante más contradictorios de lo que nos gusta reconocer.

Durante mucho tiempo pensé:

Si lo echo de menos será porque quiero volver.

Si me da miedo será porque no debo hacerlo.

Si todavía me duele será porque no lo he superado.

Y no, Merche.

No funciona así.

O, por lo menos, no siempre.

Y creo que esto último es precisamente lo que entonces todavía no sabía explicar.

Nos enseñaron a creer que el amor todo lo puede.Que si duele, merece la pena.Que si cuesta, será porque es importante.Qu...
06/08/2026

Nos enseñaron a creer que el amor todo lo puede.

Que si duele, merece la pena.

Que si cuesta, será porque es importante.

Que si vuelves una y otra vez, será porque es el amor de tu vida.

Y quizá por eso confundimos tantas veces el amor con la intensidad, la costumbre, la culpa o el miedo.

Estas no son frases bonitas.

Son verdades incómodas.

De esas que primero incomodan... y después empiezan a hacer preguntas.

Hoy comparto las primeras ocho.

No para que estés de acuerdo conmigo.

Sino para que descubras con cuál de ellas te has sentido más incómodo.

Porque, a veces, la verdad que más nos incomoda... es la que más necesitamos escuchar.

🖤 VERDADES INCÓMODAS SOBRE EL AMOR · #01

¿Cuál de estas verdades te habría venido bien leer hace unos años?

Comunicación Psicología DesarrolloPersonal TribuDiamante

LA LLAMADANo sé si os pasa.Vais a un tanatorio para despedir a alguien y, sin saber muy bien por qué, acabáis pensando e...
04/08/2026

LA LLAMADA

No sé si os pasa.

Vais a un tanatorio para despedir a alguien y, sin saber muy bien por qué, acabáis pensando en muchas más personas.

La memoria tiene esas cosas.

Una muerte llama a las demás.

A las que ya vivimos. A las que intuimos cerca. Y también a esas otras pérdidas que nunca tuvieron un entierro: amistades que un día dejaron de ser, etapas que terminaron sin que nadie se despidiera, conversaciones que nunca volvieron a repetirse, versiones de nosotros mismos que solo existían en aquel momento de la vida.

Es curioso.

Una sola ausencia es capaz de poner a la memoria a hacer inventario.

No solo de las personas que ya no están.

También de las vidas que ya no vivimos.

Quizá por eso un tanatorio remueve tanto.

Porque, durante un rato, no despide únicamente a quien acaba de marcharse.

También te recuerda todo aquello que, sin darte cuenta, has ido perdiendo por el camino.

Y mientras abrazaba a personas que hacía años que no veía, tuve la sensación de que había otros abrazos ocurriendo al mismo tiempo.

Los que solo volvemos a dar en la memoria.

Me fascina la gente gánica. 💥​Esa gente que va por la vida mostrando sus ganas sin filtros. Ganas de estar, de comerse e...
19/07/2026

Me fascina la gente gánica. 💥

​Esa gente que va por la vida mostrando sus ganas sin filtros. Ganas de estar, de comerse el mundo, de agradecer, de celebrar. Son esas personas vitamina que, en lugar de añadir peso o drama, entran a un sitio y quitan tensión de inmediato.

​Y hoy, precisamente, es un día para conectar con esa energía.

​Un domingo de julio donde las ganas y la pasión de todo un país se encuentran en un deseo casi unánime: ganar la final del Mundial. Es fascinante cómo un balón rodando puede canalizar esa fuerza colectiva, esa vibración tan alta de millones de personas empujando hacia el mismo norte.

​Pero esto también nos deja una reflexión en el tintero...

​¿Te has fijado en que, a veces, parece que solo el fútbol es capaz de unir nuestra bandera sin complejos? Nos cuesta encontrarnos en lo cotidiano, pero ante noventa minutos de juego, todas las diferencias se diluyen para sostener una ilusión común. Quizás el verdadero reto no está en la pantalla esta noche, sino en aprender a contagiarnos de esa misma unión y de esas "ganas" compartidas mañana lunes, en el día a día.

​Disfruta de la noche, rodeado de tu gente más gánica. ¡Que vibremos alto! 🏆🇪🇸

​¿Crees que somos capaces de mantener esa unión fuera del campo? Te leo en comentarios. 👇

​— Merche Jiménez Lara

​.


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Hoy doy otra vuelta al sol.Hace ya tiempo descubrí que los cumpleaños no cuentan los años que llevas viviendo. Te recuer...
13/07/2026

Hoy doy otra vuelta al sol.

Hace ya tiempo descubrí que los cumpleaños no cuentan los años que llevas viviendo. Te recuerdan cómo has decidido vivirlos.

Hay una parte de mí que nunca ha dejado de ser una niña con planes imposibles. Todavía me emociono con proyectos que aún no existen. Sigo creyendo que una conversación puede cambiar una vida, que un viaje puede abrir una puerta inesperada, que siempre merece la pena volver a empezar.

La diferencia es que ahora veo muchas cosas antes. Reconozco silencios. Intuyo finales. Distingo quién llega para quedarse y quién solo está de paso.

Y, aun así, sigo eligiendo confiar.

No porque piense que nadie volverá a decepcionarme — a estas alturas sería bastante ingenuo. Lo hago porque me niego a que el miedo decida la mujer en la que quiero convertirme.

Hay una parte de mí que ya sabe cómo terminan algunas historias. Y otra que insiste en vivirlas como si cada una pudiera ser distinta.

Esa es la parte que hoy celebro.

Porque el día que deje de confiar por miedo a sufrir, habrán ganado demasiadas cosas que no merecen semejante victoria.

Así que si me vas a desear algo en esta nueva vuelta al sol, no me desees éxito. 

Deséame que la experiencia siga afinando mi mirada, sin endurecer nunca mi corazón. Que aprenda a elegir mejor, pero nunca a querer menos.

Y que, cuando vuelva a dar otra vuelta al sol, siga sintiéndome esa niña que quería comerse el mundo y que un día descubrió algo mucho más importante: que el mundo no se conquista, se recorre. Y que, al final, importa mucho menos el destino que la forma de caminar — y las personas con las que decides hacerlo.

Porque si algo celebro este año no es el tiempo que ha pasado.

Es la suerte de parecerme, cada día un poco más, a la mujer que siempre quise ser.

Siempre decimos que las vacaciones sirven para desconectar. Sin embargo, este año me he descubierto pensando justo lo co...
10/07/2026

Siempre decimos que las vacaciones sirven para desconectar. Sin embargo, este año me he descubierto pensando justo lo contrario. Creo que, en realidad, sirven para darnos cuenta.

Durante el resto del año vivimos demasiado deprisa. Vamos tachando tareas, corriendo de un sitio a otro y casi sin tiempo para mirar. Pero cuando convives varios días seguidos con los tuyos, la vida deja de esconderse.

Hace nada vivía pendiente de que mi hijo no se alejara demasiado. Hoy es él quien necesita su espacio, sus amigos y sus propias aventuras. Mi madre ya no camina con la misma ligereza de hace unos años y, sin decirlo, todos empezamos a adaptar los planes pensando también en ella.

Y yo... yo también he cambiado. Antes quería verlo todo. Ahora me emocionan mucho más una conversación que se alarga, un desayuno sin prisas, una sobremesa, un baile improvisado o una carcajada compartida.
Quizá por eso las vacaciones ya no significan lo mismo para mí.
No porque sean mejores o peores.
Sino porque me obligan a mirar una realidad que durante el resto del año consigo esquivar.

La realidad de que el tiempo ha pasado.

De que nuestros hijos crecen.

De que nuestros mayores envejecen.

Y de que nosotros también vamos cambiando, aunque por dentro sigamos sintiéndonos los mismos.

No siempre es una realidad cómoda.

A veces incluso duele un poco. Pero también tiene algo profundamente bonito: deja de recordarte lo que has perdido para enseñarte todo lo que todavía tienes.
Por eso ya no creo que las vacaciones sirvan para desconectar.

Creo que sirven para volver con un poco más de conciencia.

Y, quizá, esa sea la mejor forma de volver a casa.
❤️

**VIDA PIRATA** ⚓Este fin de semana hemos estado en Almería y nos regalamos un paseo en velero.Cuando terminó la travesí...
29/06/2026

**VIDA PIRATA** ⚓

Este fin de semana hemos estado en Almería y nos regalamos un paseo en velero.

Cuando terminó la travesía, mientras nos despedíamos, le pregunté al patrón cómo podía encontrarle en Instagram.

— La Vida Pirata Cabo De Gata -me respondió.

Y fue escuchar ese nombre y empezar a sonar en mi cabeza “La canción del pirata cojo”de Sabina.

Siempre me ha gustado esa canción, pero creo que nunca ha sido por el pirata. Me gusta porque habla de algo que me resulta profundamente humano: esa sensación de que una sola vida nunca será suficiente para todas las vidas que despiertan nuestra curiosidad.

A veces me descubro imaginando cómo sería cruzar un océano sin ver tierra durante días. Abrir un pequeño café frente al mar donde cada persona entrara con una historia distinta. Vivir una temporada en un faro. Recorrer el mundo con una cámara al cuello. Investigar ballenas. Restaurar cuadros olvidados. Cultivar un viñedo. Escribir novelas. Empezar de cero en un país donde nadie conozca mi nombre.

No porque quiera escapar de la vida que tengo. Al contrario. Me gusta tanto mi vida que me fascina pensar en todas las vidas que nunca viviré.

Quizá por eso disfruto tanto escuchando a la gente. Porque cada conversación me permite asomarme, aunque solo sea por un instante, a un mundo que nunca será el mío. Y siempre vuelvo de ese viaje con la sensación de haber ensanchado un poco el mío.

Mientras el velero regresaba al puerto pensé que, al final, el verdadero espíritu pirata no consiste en navegar sin bandera ni en buscar tesoros. Consiste en conservar intacta la curiosidad. En seguir dejándote sorprender por las personas, por los lugares y por las historias que todavía no conoces.

Quizá por eso nunca he querido coleccionar cosas.

Siempre me ha interesado mucho más coleccionar vidas.

Aunque solo pueda vivir una. ⚓🤍

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