14/02/2026
PARTE II:
El embalse de Urrá causó las inundaciones de febrero de 2026 en Córdoba?
Operación y Curvas Guía:
Durante los años de operación de la central hidroeléctrica de URRÁ, el embalse ha ejercido una función de regulación de gran magnitud, amortiguando más de 450 eventos con caudales superiores a 700 m³/s y evitando un número equivalente de inundaciones aguas abajo del proyecto. En todo ese tiempo, solo dos crecientes no pudieron ser controladas totalmente; la primera ocurrió el 15 de diciembre de 2010, cuando se presentó un caudal promedio de entrada de 2.540 m³/s y el embalse liberó un promedio diario de 996 m³/s, lo que demuestra que, aun con rebosamiento, se logró retener un volumen significativo del agua afluente, reduciendo de manera sustancial el impacto que habría generado su tránsito sin regulación en las zonas ubicadas aguas abajo.
La segunda gran creciente se presenta desde principios de febrero de 2026, luego de 15 años sin eventos de magnitud comparable. Durante este periodo se han presentado picos promedio diarios entre 2.300 y 2.500 m³/s, y, a diferencia del episodio de 2010, cuya duración promedio fue de 36 horas, el tránsito actual se ha extendido de manera sostenida durante varios días; esa prolongación es el factor que explica la dimensión de las afectaciones registradas. Aun así, el análisis técnico permite concluir que la central ha contribuido de manera decisiva a reducir la severidad de las afectaciones registradas en los territorios ubicados aguas abajo.
Es necesario aclarar que no toda el agua que ha ocasionado las inundaciones registradas aguas abajo del embalse, en la cuenca del río Sinú, se debe a que URRÁ no haya podido amortiguarlas. La divisoria de la cuenca está conformada por las estribaciones de las serranías de San Jerónimo, en la margen derecha, y la serranía de Abibe, en la margen izquierda, de donde nacen en ambos lados innumerables tributarios que han provocado inundaciones, especialmente en la zona rural, con pérdidas cuantiosas en infraestructura, agricultura y ganadería.
El embalse opera con dos curvas guía, una mínima y una máxima, siendo URRÁ pionera en su implementación en Colombia, con un éxito tal que su metodología sirvió de modelo para otros embalses. La curva mínima garantiza volúmenes de reserva en épocas de sequía, asegurando el hábitat del río y las ciénagas, así como el suministro de agua para acueductos y riego; un ejemplo claro se dio durante el fenómeno de El Niño en 2015, cuando mientras varios municipios y centros urbanos del país sufrían sus efectos, en Córdoba la situación se mitigó gracias a la operación del embalse.
La curva guía máxima orienta la operación diaria del embalse y contribuye a mitigar inundaciones. Antes de la contingencia, los niveles se mantuvieron por debajo del nivel de excedencia y, aunque se registraron algunas variaciones sobre la curva, siempre hubo capacidad disponible dentro de condiciones normales. Que el gobierno central, siendo propietario del proyecto, cuestione ahora su construcción y operación no es correcto; URRÁ manejó la contingencia siguiendo los protocolos establecidos, por lo que cualquier otra afirmación cae en el terreno de las suposiciones.
Alvaro A. López-Lambraño, Ph.D.
Alvaro A. López-Ramos, MSc.
Alvaro López Lambraño Alvaro Lopez Ramos
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