21/03/2026
El año pasado caminamos cerca de la Cordillera Blanca, en Huaraz, Perú.
Sentir la energía de las montañas —los apus— y contemplar esos paisajes fue realmente alucinante.
Las lagunas color turquesa son los lugares que más anhelan los turistas.
Pero esas mismas lagunas son la prueba visible del deshielo constante de los glaciares.
Allí nos contaban que su crecimiento puede provocar avalanchas hacia las poblaciones que viven en las partes bajas de las montañas.
El porcentaje de personas y glaciares en riesgo aumenta silenciosamente, cada año.
En los Andes hay paisajes imponentes, animales únicos, historias ancestrales.
Pero pocas veces nos detenemos a reflexionar que el mundo se está quedando sin glaciares y que el cambio climático no es una idea futura.
Es una realidad constante y entonces nos preguntamos
¿Qué estamos haciendo con el tiempo que aún nos queda?