20/05/2026
Por muchos años supe lo que era ganar carreras, alcanzar títulos y vivir momentos de gloria, pero aun así existía un vacío en mi corazón que nada ni nadie podía llenar.
Hasta que llegó Cristo a mi vida
Hoy entiendo que el verdadero éxito no está en los trofeos, el dinero o el reconocimiento, sino en tener a Jesús en el corazón.
Ahora puedo decir que soy verdaderamente exitoso, porque si tengo a Cristo, lo tengo todo.
“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?”