06/12/2023
En el camino del montañismo, los desafíos que uno se va poniendo, exigen ir preparando el cuerpo y la mente. Uno está meses con el foco en esa preparación, con mucha motivación y disciplina.
El volcán Ojos del Salado fue uno de ellos este año. Me sentía fuerte y preparada. Pero la última palabra siempre la da la montaña.
El día de cumbre se levantó un viento de 85 km/hr. Después de 4 horas de ascenso, sentía que mi cuerpo no paraba de temblar de frío. Estaba a 4.600 m de altura y tenía que subir casi 500 m más. Pensaba en todo momento en esa delgada línea donde empiezas a sentir que lo estás arriesgando todo. ¿Para qué?
Tomar consciencia de esta situación, y luego decidir renunciar a esa anhelada cumbre, fue difícil. Es primera vez que me veo enfrentada a esta realidad y por lo mismo toda la experiencia que viví fue gigante. Es un hito en mi vida, que me ha entregado un crecimiento personal infinito.
También tuve el regalo de conocer a personas muy muy lindas, que hicieron inmensamente felices mis días de aclimatación en campo base 🥰 .cl
Renuncie a la cumbre, gané consciencia, humildad y nuevos amigos. Valoro mi vida y mis vínculos, tengo la certeza que son mi principal felicidad.
La montaña siempre estará ahí y hoy más que nunca recibo sus enseñanzas con gratitud, la ganancia humana la atesoro por siempre.
Gracias a la naturaleza por forjarme no solo como deportista, sino también como persona. Cargo mi mochila espiritual con una nueva bitácora de humanidad.
Continuará…