27/07/2020
“SAN CRISTOBAL”
La leyenda cuenta que un rey incrédulo (de Canáan o de Arabia) por la plegaria de su esposa a la Virgen María, tuvo un hijo a quien llamó Offerus, Offro, Adokimus, Relicto o Réprobus y lo consagró a los dioses Machmet y Apolo.
Con el tiempo, el joven Réprobo fue adquiriendo extraordinaria estatura y fuerza, y decidió servir solamente al más poderoso rey.
Sirvió sucesivamente a un rey poderoso y a Satán, pero encontró que ambos carecían de coraje, el primero aterrorizado siempre con el solo nombre del pecado, y el segundo asustado por la señal de la cruz al borde del camino.
Durante tiempo buscó nuevo amo, pero fue en vano, al final encontró a un ermitaño quien le habló de Cristo, el rey más poderoso del mundo.
Réprobo (Cristobal) había pasado toda su vida cruzando personas por el vado de un río.
Cuando ya era anciano y había dejado de trabajar, apareció un niño que le pidió que lo cruzara a la otra orilla sobre sus hombros.
A medida que entraba en el río, el anciano sentía que perdía sus fuerzas, y el niño pesaba cada vez más. Con gran esfuerzo llegó a la otra orilla. Entonces el niño se dio a conocer como el Dios Cristo, y como signo, hizo florecer milagrosamente el bastón del anciano: “Has encontrado al rey que creó el mundo y mantiene el cosmos, me has servido en las obras piadosas, cuando ayudabas a los pobres a pasar el río”. Entonces, Cristo cambió el nombre de “Réprobo por el de Cristóbal”, que en griego significa “PORTADOR DE CRISTO”
Cristóbal contaba esta historia a todo el que se le cruzaba. El milagro que había experimentado convirtió a muchos. Esto excitó la ira del prefecto de la región, Dagnus de Samos, en Licia.
Cristóbal fue encarcelado y después de crueles suplicios fue decapitado.